Publicado 18/06/2026 18:19

El Programa de Protección Internacional de CSJD de Ciempozuelos ha atendido a más de 600 personas en ocho años

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Ddd - CENTRO SAN JUAN DE DIOS DE CIEMPOZUELOS

MADRID 18 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Centro San Juan de Dios (CSJD) de Ciempozuelos (Madrid) ha informado de que su Programa de Protección Internacional (PPI) ha atendido a "más de 600 personas" desde su fundación, en 2018, de las cuales "casi el 80 por ciento" necesitan atención psicológica.

"De todas estas personas (excepto menores de siete años que son evaluados de forma indirecta a través de sus padres), aproximadamente el 78 por ciento necesita atención psicológica", ha concretado el psicólogo de esta área del centro, Juan José Iriarte, que ha añadido que, "de este porcentaje, el 68 por ciento ha aceptado este acompañamiento".

En este contexto, y con motivo de la celebración, este sábado, 20 de junio, del Día Internacional de las Personas Refugiadas, el CSJD de este municipio madrileño ha expuesto el caso particular de una usuaria de su PPI, Fátima, quien ha afirmado que "tras un proceso de huida", llegar a otro país, "además con un idioma tan diferente", provoca que "todas las personas refugiadas" sientan "ansiedad, estrés y miedo".

"A esto se una gran sensación de inseguridad ante lo desconocido y mucha, mucha soledad", ha continuado, en referencia a su historia, que se inició en España "hace tres años y medio" al llegar a la nación "junto a sus cuatro hijos y su marido, con una enfermedad crónica", ha destacado, por su parte, este centro. "Nosotros huimos de Siria por la guerra", ha afirmado Fátima.

Iriarte ha explicado que los perfiles de estas personas "son muy diversos en cuanto a edad, género, nacionalidad y trayectoria vital". "En común, comparten el impacto emocional asociado a experiencias de violencia, persecución, conflicto, desplazamiento forzado o situaciones de gran vulnerabilidad vividas antes, durante o después del proceso migratorio", ha señalado.

EXPERIENCIAS TRAUMÁTICAS

"Algunos casos también requieren atención especializada para abordar experiencias traumáticas relacionadas con conflictos, violencia o situaciones vividas antes o durante el trayecto migratorio", ha manifestado la también psicóloga de este Programa, Ana Calvo, quien ha añadido que "es habitual que busquen orientación para facilitar su adaptación al nuevo entorno y fortalecer recursos personales y sociales".

Tras ello, Calvo ha expuesto que "tiene especial relevancia el denominado duelo migratorio, concepto desarrollado por el psiquiatra Joseba Achotegui para describir el proceso de adaptación emocional asociado a las múltiples pérdidas que implica la migración". "Entre ellas se encuentran la separación de la familia y los seres queridos, el alejamiento de la lengua y la cultura de origen, la pérdida de las redes de apoyo, del estatus social previo o de la sensación de seguridad", ha declarado.

"Aunque en algunos casos se detectan cuadros de especial gravedad que requieren una intervención intensiva y coordinación con la red pública de Salud Mental, como situaciones de riesgo suicida o sintomatología postraumática severa, es importante destacar que muchas de las reacciones observadas constituyen respuestas comprensibles ante circunstancias vitales extremadamente difíciles y no necesariamente implican la presencia de un trastorno mental", ha proseguido Iriarte, mientras que Calvo ha destacado que "la falta de demanda de esta atención se debe a múltiples factores, como las barreras culturales, el desconocimiento de la función del psicólogo o la preferencia de apoyarse en la familia, la comunidad o referentes religiosos".

Por último, Fátima, que ha tenido que acudir a los profesionales del PPI durante los 18 meses que dura el programa, ha asegurado que "es importante hablar con ellos". "Nos ayudan con ejercicios para tranquilizarnos y gestionar nuestras emociones", ha explicado, al tiempo que ha asegurado que "la Salud Mental es más importante que la física".

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