Actualizado 30/04/2018 12:04 CET

Rescatadas 350 víctimas de explotación en una macrooperación en 13 países de América Latina

Operación contra la trata de personas en América Latina
INTERPOL

   MADRID, 30 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Unas 350 posibles víctimas de explotación sexual y trabajos forzados han sido rescatadas en una operación coordinada por Interpol en 13 países de América Latina y el Caribe y que se ha saldado, además, con la detención de al menos 22 personas.

   La operación Libertad ha sido coordinada desde Barbados, pero en ella han participado también autoridades de Antigua y Barbuda, Aruba, Belice, Brasil, Curazao, Guyana, Jamaica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago, las islas Turcas y Caicos y Venezuela.

   En total, más de 500 policías se han desplegado en prostíbulos, explotaciones agrarias, minas, fábricas y mercados callejeros para combatir la trata de personas en una reunión donde miles de hombres, mujeres y niños buscan desesperadamente una oportunidad, según un comunicado de Interpol.

   El coordinador de la unidad de Interpol que lucha contra el tráfico y la trata de personas, Cem Kolcu, ha advertido de que las mafias no informan a sus víctimas de las condiciones de trabajo que se encontrarán en el destino final de sus viajes. "Hemos encontrado a mujeres obligadas a trabajar en espacios del tamaño de un ataúd", ha lamentado.

   En Guyana, por ejemplo, se ha localizado a mujeres jóvenes forzadas a ejercer la prostitución junto a minas situadas en zonas remotas, de tal forma que no tuviesen oportunidad de escapar. Una responsable del Ministerio de Seguridad Pública, Diana O'Brien, ha admitido la dificultad de actuar cuando se trata de "lugares aislados".

   También complica las investigaciones el hecho de que algunas de estas víctimas no se identifican como tal solo porque ganan algo más de dinero del que estarían ingresado en sus países vecinos. Otras, en cambio, son manipuladas o intimidadas con información falsa para no acudir a las autoridades y denunciar su caso.

   Los empleados asiáticos de una fábrica en San Vicente y las Granadinas se habían visto obligados a entrar sus pasaportes a las mafias, por lo que quedarona su merced. Sin sueldo siquiera, son también dependientes para tener vivienda o comida, así como otras necesidades básicas.

   "Operaciones como esta muestran el poder de Interpol como plataforma para los 13 países participantes", ha destacado el director de Servicios Policiales de la agencia, Tim Morris, quien no obstante ha incidido en "la historia humana" que se oculta tras despliegues de este tipo. "Se trate de una madre, un padre, un hermano, una hermana, un hijo o una hija, hay una historia personal muy intensa que habitualmente va ligada a mucho sufrimiento", ha añadido.