La Revolución de La Paz, la primera revolución independentista de Iberoamérica

Actualizado 16/07/2016 11:29:48 CET
El líder de la Revolución de La Paz, Pedro Murillo
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   LA PAZ, 16 Jul. (Notimérica) -

   El 16 de julio de cada año se conmemora en Bolivia la Revolución Independentista de La Paz, efectuada ese mismo día pero en 1809 con el objetivo de acabar con el dominio español.

   Este levantamiento es considerado por los historiadores como la primera revolución independentista de Iberoamérica, junto con el grito libertario de Chuquisaca, llevada a cabo el mes de mayo del mismo año en Bolivia, en la actual Sucre, a favor del rey Fernando VII.

   El patriota Pedro Domingo Murillo organizó junto a otros rebeldes reuniones clandestinas para lo que sería el levantamiento del 16 de julio, que se vio impulsado por las invasiones napoleónicas en España bajo el lema 'Abajo Fernando VII, viva la revolución, abajo la corona, viva la libertad'.

   Es así, que aquella tarde el grupo de insurrectos aprovecharon la celebración de la festividad de la Virgen del Carmen para tomar el cuartel real español y coger las armas, depusieron al gobernador Tadeo Dávila al obispo Remigio de la Santa y Ortega, y el 27 de julio organizaron la denominada 'Junta Tuitiva' cuya presidencia y jefatura de las tropas se encomendó a Domingo Murillo.

   "Hasta aquí hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria. Hemos visto con indiferencia por más de tres siglos, sometida nuestra primitiva libertad, al despotismo y tiranía de un usurpador injusto, que degradándonos de la especie humana, nos ha reputado por salvajes y mirado como esclavos. Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez, que se nos atribuye por el inculto español, sufriendo con tranquilidad que el mérito de los americanos haya sido siempre un presagio cierto de su humillación y ruina", se manifestó durante la proclama de la Junta Tuitiva.

   Estos hechos alarmaron a las autoridades españolas y al virrey de Perú, José Abascal, que envió al militar Manuel de Goyeneche junto a 5.000 hombres a que acabasen con la insurrección a través de una despiadada represión. Al llegar a La Paz capturaron a los revolucionarios y los asesinaron en la horca, por lo que finalmente el levantamiento no triunfó. Domingo Murillo murió pronunciando las siguientes palabras: "Compatriotas, yo muero, pero la tea que dejo encendida nadie la podrá apagar, ¡viva la libertad!".

   Desde entonces se conmemoran estos sucesos y el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz organiza el día 15 de julio una serie de actividades protocolares que consisten en llenar la ciudad de banderas, encender la 'Tea de la Libertad' y la Proclama de la Junta Tuitiva, que ya en su momento leyó Murillo cuando se levantó en armas. Cuando cae la noche se celebra un desfile de teas y carros que recorren todo el centro de la ciudad.

   El 16 de julio se realizan ofrendas florales al monumento de Murillo, se izan las banderas y se procede, de nuevo, al encendido de la 'Tea de la Libertad' por las autoridades nacionales.

   Posteriormente se saca en procesión a la Virgen del Carmen y se hace un acto en honor de las Fuerzas Armadas y una sesión del Consejo Municipal para honrar la figura de Murillo.