Actualizado 26/11/2015 14:56 CET

Richard Gere: "La sensación de ser un 'homeless' es un infierno"

   MADRID, 26 Nov. (Notimérica) -

   "La mayoría de las personas que viven en la calle lo hacen por voluntad propia, están ahí porque quieren". Esta es una frase recurrente de quien no ha trabajado nunca con este colectivo, pero la realidad es bien distinta. La única verdad absoluta es que la gente que se encuentra en situación de calle, fundamentalmente en los últimos años, ha llegado a ese punto tras sufrir dramas personales que poco tienen que ver con los estereotipados problemas con las drogas o el alcohol.

   Quien en los últimos años se ve de un día para otro viviendo en la vía pública muy probablemente haya sido víctima de la crisis global que atraviesa el mundo desde hace cerca de una década. Familias enteras que han perdido su empleo y por no poder hacer frente a los pagos de su vivienda han visto cómo eran obligados a salir de ella con una mano delante y otra detrás.

   Frente a esta situación, los Gobiernos, cuya gestión en muchas ocasiones ha precipitado esos desalojos forzosos, se encuentra ante la tesitura de decidir entre reubicar a estas personas o gastar grandes partidas de dinero en un asistencialismo que poco o nada soluciona, ya que la vía de actuación debe ser la reinserción y no la caridad. Eso, sin contar con que además la primera opción es más rentable.

   Calculado en términos económicos, la asistencia a cada 'sin techo' cuesta a las arcas públicas españolas una media de 16.000 euros al año, mientras que reubicarlos en pisos supondría unos gastos de 12.500 euros. Es la principal denuncia de Rais Fundación, una organización que se ocupa desde hace varias décadas de velar por los derechos de quienes han perdido su vivienda.

   En Madrid se encuentra estos días un firme defensor de los derechos de este colectivo, el actor Richard Gere, que está promocionando su última película. 'Invisibles' es una cinta que dirige Oren Moverman y ahonda en el drama que viven los 'homeless' en Estados Unidos. Gere ha trabajado en su guion durante más de doce años, tiempo más que suficiente para conocer esta realidad y poder hablar de ella con contundencia.

   Para el actor y activista social la solución tampoco pasa por los albergues, sino por reubicar a estas personas en pisos con el fin de reinsertarlas en la sociedad. "Un albergue muchas veces es un almacén con camas. Hay que entrar a las 8 de la tarde, se te asigna una cama en una habitación llena de gente y a las 7 de la mañana te obligan a levantarte. Desgraciadamente no hay muchos programas que impidan que el círculo vicioso continúe. En los albergues hay violencia, intimidación y mucha burocracia".

   Hace unos días ensalzó la figura de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, por su gestión de los problemas sociales, y este jueves ha participado en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Forum en el hotel Palace en el que ha sido rotundo: "Debemos reclamar una ley que dé derecho a tener un refugio; no he encontrado ningún lugar en el mundo donde exista el derecho a pernoctar".

   Cuenta el actor -al que hay que reconocerle que ha combinado su carrera en el cine con una importante labor social- que durante el rodaje de su último film alguien le dijo: "mi piel es mi hogar, es lo único que me queda". Y es que, el hogar y el sentimiento de pertenencia a una comunidad son claves para la seguridad de los individuos y, por desgracia, estas personas generalmente han perdido ambas cosas.

   "Es increíble lo rápido que uno se puede desmoronar y lo frágil que es la estructura mental de las personas", explica Gere, que ha definido como "un infierno" la sensación que tuvo al caracterizarse como mendigo durante el rodaje de algunas de las escenas y sentir que nadie le miraba a la cara.

LA INMORALIDAD DE LOS DESAHUCIOS

   Gere insiste una y otra vez en la importancia del sentimiento de pertenencia a una comunidad, de la necesidad de las personas de sentir que pertenecen a un entramado social que funciona como una red de protección, y alerta de los peligros de salirse de ella.

   Por esa razón considera "inmoral" que los bancos echen a las personas de sus casas. "Quienes dirigen los bancos no dejan de ser seres humanos, solo necesitamos más generosidad de sus almas", afirma.

   Preguntado por su opinión sobre los 'okupas' y los problemas que causan en ocasiones a las comunidades de vecinos, también ha sido claro. "Si tienes hambre has de comer, cuando tienes sueño quieres dormir. Tu vida empieza a girar en torno a esas funciones animales básicas, esos estímulos que son lo único que te queda. Estas personas no le importan a nadie, ¿por qué se van a preocupar ellos?".

   "Si el mundo entero entendiera que todos estamos en el mismo barco, se solucionarían los problemas. Quiero crear ese sentido de comunidad y tengo la esperanza de que ese momento llegará". Es la sentencia del actor, que por fortuna coincide con la de una parte importante de la población. Ahora solo hace falta convencer a la otra.