Actualizado 08/09/2016 14:41 CET

Los ríos en Iberoamérica, más contaminados que hace una década

Riachuelo
REUTERS

   BUENOS AIRES, 8 Sep. (Notimérica) -

   La Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó el pasado lunes del aumento de la contaminación en 25 millones ríos de América Latina entre 1990 y 2010, lo que está poniendo en riesgo la vida de las personas, que son más vulnerables a contraer enfermedades.

   La contaminación fluvial, que también ha aumentado en África y Asia, amenaza a la producción de alimentos y a la economía, según el informe 'Snapshot of the World's Water Quality' ('Panorama de la calidad del agua del mundo'), publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

   Tal y como destacó Naciones Unidas en el documento, estas conclusiones son fruto de una investigación a nivel global sobre la calidad del agua que ha permitido analizar diferentes tipos de contaminación por patógenos, orgánica, salina y eutrofización --por el aumento de nutrientes inorgánicos, principalmente por fertilizantes o excrementos de animales--.

   Entre las causas principales del aumento está el crecimiento de la población, el auge de actividades económicas, la expansión e intensificación de la agricultura y el aumento de aguas negras sin tratar.

   De acuerdo con el estudio, con los actuales niveles de contaminación del agua en los tres continentes, 323 millones de personas podrían contraer alguna enfermedad que ponga en riesgo su vida, como cólera, tifoidea, hepatitis, polio o diarrea.

LOS RÍOS MÁS CONTAMINADOS DE IBEROAMÉRICA

   En Chile, en el mes de mayo se produjo un brote de marea roja en el sur del país, una cuestión que paralizó la pesca artesanal y provocó una ola de protestas. Aunque es un fenómeno cíclico, la especies hidrobiológicas han tenido un comportamiento inusual en las costas del Océano Pacífico del sur, debido al aumento de la temperatura superficial del mar.

   Este hecho afectó principalmente a la turística Isla de Chiloé, donde los pescaderos señalaron como causa la presencia de salmones muertos en el océano, arrojados por la industria chilena del salmón.

   Las miles de toneladas de salmones muertos agravó el crecimiento de microalgas, lo que provoca la marea roja y, con ella, el paro de su actividad, y por lo tanto de la economía de la isla.

   Entretanto, en Argentina, Riachuelo, ubicado en la localidad de Acumar, se encuentra peor que hace un siglo y sanearlo llevará 40 años, según informó el diario argentino 'La Nación' este jueves.

   "Se sabe cómo es el tema ambiental en Argentina, que desde hace 200 años se hacen promesas y se diseñan proyectos de limpieza que nunca se concretan", señaló el ingeniero químico Julio Torti al mismo diario.

   El nuevo plan de limpieza de Riachuelo tiene como plazo para su cumplimiento hasta 2023, aunque solo para que se finalicen las obras que llevarán el proceso de descontaminación.

   En el caso de Centroamérica, el río Tárcoles en Costa Rica es el más afectado por la contaminación y según el último informe del Estado de la Nación (IEN) "tiene grandes fortalezas ambientales" que se están desaprovechando.

   Los recursos naturales de Costa Rica "son parte de su imagen y evolución histórica, lo que la han llevado a posicionarse en el mundo como una nación responsable en materia ecológica". Sin embargo, en el país el tema ambiental parece que está "detenido en el tiempo".

   El problema principal de Tárcoles, son "las aguas residuales que siguen descargándose directamente sobre los ríos Tiribí, Torres, Rivera y María Aguilar, cuencas del Grande de Tárcoles". Además, en la desembocadura del río se puede ver basura, plásticos y todo tipo de objetos en una zona donde viven cocodrilos, loros, halcones y águilas entre otras especies.

La cuenca del río Paraná, considerada la segunda más importante de Sudamérica detrás del Amazonas, está altamente contaminada con herbicidas, lo que provoca su degradación, según un estudio realizado en 23 puntos específicos del río y recogido el mes de julio el diario 'Adelanto 24'.

    Paraná recibe una carga contaminante de sus afluentes sobre todo en zonas donde se realiza agricultura intensiva mediante la fórmula que combina semillas transgénicas, agroquímicos y siembra directa. Pero sobre todo destaca la contaminación por el herbicida glifosato y su metabólico, que se concentran mayormente en los sedimentos de los cursos de agua que alimentan precisamente al río.

    El pasado mes de mayo, el Gobierno peruano declaró el estado de emergencia durante 60 días en 11 distritos de la región amazónica de Madre de Dios a causa de la contaminación por mercurio, provocado por la minería ilegal, tal y como informó la agencia de noticias 'Andina'. Este aumento de mercurio, que alcanza cifras superiores al máximo permitido, podría derivar en problemas de salud crónicos, sobre todo en niños y embarazadas.

   También Brasil se vio afectada por la contaminación fluvial, que generó una gran polémica meses atrás debido a la celebración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en aguas contaminadas.

   La bahía de Guanabara no estuvo lista de cara a la cita olímpica por la presencia de un virus que se reproduce en el sistema intestinal y respiratorio de las personas, causante de dolencias estomacales, problemas respiratorios, diarrea aguda y vómitos.

   Sin embargo, Brasil también sirve de ejemplo de cómo se puede revertir la contaminación de los ríos, como en el caso del río Tieté, al cual se refirió el PNUMA como "un avance en la descontaminación fluvial".

   El programa de limpieza, que comenzó en 1991 a petición de medios y diferentes ONGs, logró la descontaminación del río en más de 160 kilómetros, lo que ha provocado la vuelta de los peces y la desaparición de los malos olores.

   En general, el problema fluvial afecta a la población vulnerable a contraer enfermedades, a la economía que fluctúa debido al cambio de las actividades locales --especialmente a las dedicadas a la pesca-- y a los ecosistemas en general, por lo que supone un desafío a nivel global que debe ser abordado.