Son peruanos, viven en Madrid y no están dispuestos a dejar morir el quechua

Jóvenes peruanos Clases de Quechua
NOTIMÉRICA
 
Actualizado 08/10/2018 14:16:10 CET

   MADRID, 10 Ago. (Notimérica)

   - Cesar: Imaynallan panay! (¡Qué tal, hermana mia!)

   - Karen: Allinllam turiy! (Bien, hermano mio!)

   - Cesar: Pim kashkanki? (¿Quién eres?)

   - Karen: Karenmi Govea Quimis kashkani (Soy Karen Govea Quimis)

   - Cesar: Maymantam Kashkanki? (¿De dónde eres?)

   - Karen: Ñoqaqa Ecuadormanta kashkani (Soy de Ecuador)

   - Cesar: Hayka watayuq Kashkanki? (¿Cuántos años tienes?)

   - Karen: Iskaychunka tawayuq kashkani (Tengo 24 años)

   En el Matadero de Madrid, un lunes cualquiera de verano, César y Karen mantienen esta conversación a modo de demostración de sus avances. Puede parecer muy básica, pero no lo es si se tiene en cuenta que quienes hablan apenas han empezado a aprender quechua hace cuatro meses. Ambos pertenecen al grupo de jóvenes peruanos afincados en Madrid desde hace más de una década que pese a no hablar el idioma han decidido recuperarlo. Es parte de su identidad y no quieren resignarse a perderla.

   El proyecto surgió de una "inquietud personal" de Kathy, quien tras cursar un máster en Gestión del Patrimonio Cultural se sintió preparada para desarrollar un proyecto que revitalizase la lengua quechua a través de clases convencionales y que lo acercase a la cultura española por medio de artes como el teatro, la poesía o la danza. Junto a dos compañeros comenzaron a tocar las puertas de embajadas y consulados con poco éxito, hasta que la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) les concedió una subvención para organizar el 'Primer Festival del Quechua en Madrid'.

   La primera convocatoria de 'quechuahablantes', en diciembre de 2017, sirvió para crear el grupo de trabajo que ahora conforman entre otros César, Karen, Joana, Alex o Placia. Estos días les acompaña Marcos, que ha aprendido quechua en Holanda, donde vive desde que al nacer su madre le dio en adopción. Instauraron las clases con el convencimiento de que el quechua "debe ser tomado como un patrimonio cultural e inmaterial" que sea valorado por todos aquellos peruanos que no lo hablan pese a ser su lengua originaria, explica Khaty a Notimérica.

   La sorpresa llegó cuando vieron que a la convocatoria se sumaba más y más gente y tuvieron incluso que rechazar algunas solicitudes. Tanto era el interés generado por la comunidad peruana en Madrid que en el aula, un espacio cedido por el autogestionado Espacio Vecinal de Arganzuela, muchos de los alumnos --entre los que había no solo peruanos, sino también ecuatorianos, bolivianos, españoles y hasta un israelí-- tenían que dar las clases de pie.

   Tras la independencia del Perú, el noventa por ciento de la población se comunicaba en quechua, pero poco a poco fue convirtiéndose en un idioma que estigmatizaba a las poblaciones más rurales y comenzó a ser sustituido por el castellano. A día de hoy, aunque la discriminación se ha reducido, y pese a ser la lengua originaria más hablada de América Latina, se siguen dando casos de discriminación.

   Las cifras alertan de que el desuso podría hacer que incluso desaparezca y por el momento evitarlo no parece formar parte de la agenda política de ningún partido, tal y como denuncia Álex. Pese a pertenecer a la etnia aymara, el joven no comprende cómo España, que se presenta a sí misma como el puente principal entre Europa y Latinoamérica, esté "huérfana de instituciones que promuevan la revitalización del quechua" mientras que países como Holanda, Francia o Alemania lo incluyen como asignatura obligatoria en todos sus estudios relacionados con el nuevo continente.

Sin título

   Para cada uno de ellos las inquietudes por aprender su lengua materna son diferentes. Como Álex, César, Karen y Joana decidieron aprender a hablarlo tras conocer el proyecto de Khaty, pero seguramente el caso más singular sea el de Marcos, cuya obsesión por conocer sus orígenes le hizo aprender la lengua en Holanda antes de viajar a Cuzco a reencontrarse con su familia. "Lo estudio porque es mi lengua propia y no quiero perderla como han hecho tantos compatriotas", comenta. Recuerda que cuando llegó a Perú saludó a su madre en quechua.

   - Marcos: Imaynallan kashkanki Mamay! Wawayki kashkani, mamay!(¡Hola madre mia!, ¡soy tu hijo, mama!)

MÁS DE 4.000 AÑOS

   El quechua, explica César, tiene su origen hace más de 4.000 años, "¿cómo vamos a permitir que muera?". Esa fue su principal motivación para comenzar a estudiarlo el pasado mes de marzo. Ahora quiere formarse para ser él quien dentro de poco comience a impartir las clases que ahora da Placia, más mayor que el resto y 'quechuahablante'. Ella es una de estas peruanas a las que le prohibieron hablar la lengua "por el rechazo que podía sufrir en la sociedad". Aunque lo habla a la perfección, "gramaticalmente no estoy preparada". Por ello aprende a marchas forzadas de Senobio, el profesor titular que durante este año ha impartido las clases dos veces por semana de 19 a 21 horas.

   El proyecto pretende no solo enseñar la lengua a quien quiera aprenderla, sino también formar a personas como Placia, que hablan el idioma pero o bien les falta gramática o bien no han ejercido nunca como profesores. Sobre la dificultad, César advierte de que "no es para tanto". "Dicen que es muy difícil, pero es más sencilla de lo que parece, solo hay que aprender la estructura gramatical", cuenta de una lengua que en su propia gramática "lleva implícitos aspectos que pueden marcar certeza, duda, o si se ha vivido el acontecimiento en primera persona".

   Las clases de quechua no le han servido solamente a Karen, profesora de inglés, para aprender un idioma, sino que le han dado la posibilidad de hacer un nuevo grupo de amigos peruanos. Vive en Madrid desde que tiene uso de razón, por lo que valora muy positivamente "haber encontrado un espacio donde puedo acercarme a mis raíces".

¿CAMINO A LA EXTINCIÓN?

   Todos esperan que la exitinción no llegue, pero unos se muestran más optimistas que otros. Para Kathy, "el cambio se dará cuando haya leyes de protección del idioma, que actualmente no existen", aunque pese a ello se mantiene optimista. Como Joana, quien ha entendido que tiene la oportunidad de resucitar "algo que es mío y que llevo dentro" y que destaca positivamente el hecho de que "al menos ya hay radios y dos cadenas de televisión con programas en quechua". Igual que Placia, que para su sorpresa, en su último viaje a Perú vio cómo en su barrio un grupo de jóvenes hablaban entre ellos en esa lengua.

   En contraposición se sitúa Álex, que más pesimista insiste en la necesidad de sacar el quechua a la calle. "Si está en la cocina de tu casa, se conservará, pero si se saca a la calle el siguiente paso serán las administraciones y el siguiente las leyes".

   Las lenguas acercan a la cultura y hablan de la identidad de los pueblos. Todos estos jóvenes creen que este proyecto de revitalización del quechua ayudará a "andar el camino". Y durante este, durante el camino, se esforzarán por convencer a las instituciones de que les ayuden a impulsarlo. Las clases se retomarán en octubre en el mismo espacio de vecinos y todos ellos estarán "encantados" de sumar al proyecto a cualquiera que desee contribuir a que el quechua no muera.