Estos son los 5 poemas peruanos más conocidos

Publicado 14/04/2019 10:55:56CET
NOTIMÉRICA

   LIMA, 14 Abr. (Notimérica) -

   Como cada 15 de abril, mañana se celebra el Día del Poeta Peruano, un día que hace honor no solo al escritor César Vallejo sino a todos los poetas del país. Aunque esta fecha hace recordar la cantidad de ilustres literatos con los que cuenta Perú, no hay que olvidarse de ellos el resto del año.

   Para demostrar que se trata de una tierra de poetas y escritores, aquí te dejamos los 5 poemas peruanos más conocidos de todos los tiempos:

   1. LOS HERALDOS NEGROS (César Vallejo)

   Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

   Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,

   la resaca de todo lo sufrido

   se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

   Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras

   en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.

   Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;

   o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

   Son las caídas hondas de los Cristos del alma

   de alguna fe adorable que el Destino blasfema.

   Esos golpes sangrientos son las crepitaciones

   de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

   Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como

   cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;

   vuelve los ojos locos, y todo lo vivido

   se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

   Hay golpes en la vida, tan fuertes ¡Yo no sé!

   2. ALBERGO DEL SOLE I (Jorge Eduardo Eielson)

   Dime

   ¿tú no temes a la muerte

   cuando te lavas los dientes

   cuando sonríes

   es posible que no llores

   cuando respiras

   no te duele el corazón

   cuando amanece?

   ¿en dónde está tu cuerpo

   cuando comes

   hacia dónde vuela todo

   cuando duermes

   dejando en una silla

   tan sólo una camisa

   un pantalón encendido

   y un callejón de ceniza

   de la cocina a la nada?

   3. ME GRITARON NEGRA (Victoria Santa Cruz)

   Tenía siete años apenas,

   apenas siete años,

   ¡Qué siete años!

   ¡No llegaba a cinco siquiera!

   De pronto unas voces en la calle

   me gritaron ¡Negra!

   ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

   ¿Soy acaso negra?, me dije

¡SI!

   ¿Qué cosa es ser negra?

   ¡Negra!

   Y yo no sabía la triste verdad que aquello escondía.

   ¡Negra!

   Y me sentí negra,

   ¡Negra!

   Como ellos decían

   ¡Negra!

   Y retrocedí

   ¡Negra!

   Como ellos querían

   ¡Negra!

   Y odié mis cabellos y mis labios gruesos

   y miré apenada mi carne tostada

   Y retrocedí

   ¡Negra!

   Y retrocedí

   ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

   ¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra!

   ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

   ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

   Y pasaba el tiempo,

   y siempre amargada

   Seguía llevando a mi espalda

   mi pesada carga

   ¡Y cómo pesaba!

   Me alacié el cabello,

   me polveé la cara,

   y entre mis entrañas siempre resonaba la misma palabra

   ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

   ¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra!

   Hasta que un día que retrocedía, retrocedía y qué iba a caer

   ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

   ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

   ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

   ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

   ¿Y qué?

   ¿Y qué?

   ¡Negra!

   Sí

   ¡Negra!

   Soy

   ¡Negra!

   Negra

   ¡Negra!

   Negra soy

   ¡Negra!

   Sí

   ¡Negra!

   Soy

   ¡Negra!

   Negra

   ¡Negra!

   Negra soy

   De hoy en adelante no quiero

   laciar mi cabello

   No quiero

   Y voy a reírme de aquellos,

   que por evitar -según ellos-

   que por evitarnos algún sinsabor

   Llaman a los negros gente de color

   ¡Y de qué color!

NEGRO

   ¡Y qué lindo suena!

NEGRO

   ¡Y qué ritmo tiene!

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO NEGRO

   Al fin

   Al fin comprendí

AL FIN

   Ya no retrocedo

AL FIN

   Y avanzo segura

AL FIN

   Avanzo y espero

AL FIN

   Y bendigo al cielo porque quiso Dios

   que negro azabache fuera mi color

   Y ya comprendí

AL FIN

   ¡Ya tengo la llave!

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO

   ¡Negra soy!

   4. DAN LAS CAMPANAS TU RECUERDO EN PUNTO (César Calvo)

   Dan las campanas tu recuerdo en punto.

   Afuera se pasean las dos de la mañana.

   Nada pudo diciembre contra el semestre tuyo.

   Nada el sol silencioso contra tu sombra hablada.

   Desde el fondo de todo

   lo que tengo,

   me faltas.

   Dan tu recuerdo en punto las campanas.

   Y afuera se pasean,

   de una

   en una,

   las dos

   de la mañana.

   5. LA PELONA (Nicomedes Santa Cruz)

   Cómo has cambiado, pelona

   cisco de carbonería

   te has vuelto una negra mona

   con tanta huachafería.

   Te cambiaste las chancletas

   por zapatos taco aguja,

   y tu cabeza de bruja

   la amarraste con peinetas.

   Por no engordar sigues dietas

   y estás flaca y hocicona.

   Imitando a tu patrona

   has aprendido a fumar.

   Hasta en el modo de andar

   cómo has cambiado, pelona.

   Usas reloj de pulsera

   y no sabes ver la hora.

   Cuando un negro te enamora

   le tiras con la cartera.

   ¡Qué...! ¿También usas polvera?

   permite que me sonría.

   ¿Qué polvos se pone usía?:

   ¿ocre? ¿rosado? ¿rachel?

   o le pones a tu piel

   cisco de carbonería.

   Te pintaste hasta el meñique

   porque un blanco te miró

   ¡Francica, botá frifró

   que son comé venarique...!

   Perdona que te critique,

   y si me río, perdona.

   Antes eras tan pintona

   con tu traje de percala

   y hoy, por dártela de mala

   te has vuelto una negra mona.

   Deja ese estilo bellaco,

   vuelve a ser la misma de antes.

   Menos polvos, menos guantes,

   menos humo de tabaco.

   Vuelve con tu negro flaco

   que te adora todavía

   Y si no, la policía

   te va a llevar de la jeta

   por dártela de coqueta

   con tanta huachafería.

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