El Valle de Íntag en Ecuador, el foco de la resistencia a la minería

Actualizado 15/08/2015 12:59:42 CET

   QUITO, 15 Ago. (Notimérica) -

   La minería sigue siendo a día de hoy un terreno conflictivo para la sociedad latinoamericana. Las grandes corporaciones mineras se extienden por el subcontinente generando un mercado que crea beneficios millonarios y abastece a zonas como África y Asia.

   Según señala Reuters, la voraz demanda minera del gigante asiático provocará que hasta 2020, la inversión en el sector se incremente en unos 300.000 millones de dólares.

   El potencial geológico, la estabilidad política y la facilidad de acceso a la mano de obra, cuestiones imperantes en muchas zonas de la región han convertido a Latinoamérica en líder del sector minero.

   Todo parece indicar que este proceso continuará en ascenso mientras que la demanda de China se mantenga estable, sin embargo, las consecuencias de la explotación masiva y continuada ya comienzan a tener repercusiones visibles en países como Ecuador.

   El valle de Íntag, un área montañosa situada en Ecuador, ha sido testigo de estos cambios. Sus campesinos, acostumbrados a la abundante vegetación y a la exuberancia natural de Íntag quedaron sorprendidos cuando descubrieron unas emanaciones de color verdoso en el río.

   Esta zona, una de las que cuenta con un mayor índice de biodiversidad es también la mayor proveedora de cobre a nivel global. Aproximadamente un 45% del cobre que se comercializa en todo el mundo proviene de Íntag.

   Esta zona es también la cuna de la resistencia al sector minero. Desde los años 90 y hasta día de hoy, el pueblo de Íntag se ha resistido a la implantación de nuevas industrias.

UNA POBLACIÓN DIVIDIDA.

   Todos los vecinos de la zona parecen acordar que el valle tiene un gran valor ecológico que se debe preservar, no obstante, la realidad es que en una época de crisis económica el empleo que genera el sector no puede ser desechado, así como las escuelas y centros hospitalarios que promete construir el gobierno.

   Una de las mujeres originarias de Íntag, Isabel Anangonó, denunció a CPAL Social el trato que se da a los locales por ir en contra de las empresas mineras.

   "Dividen a una sociedad que ha vivido hermanada aquí", afirmó Anangonó en un evento del Día Mundial en contra de la Minería, el pasado 22 de julio. Además, también arremetió contra el gobierno y su visión sobre el desarrollo. "El desarrollo no es para el pueblo, sino para los ricos", concluyó.

UN PROBLEMA CONOCIDO.

   La contaminación del agua y del aire son algunas de las consecuencias más comunes de la minería. Además, en el caso de Íntag, ya se conocía la posibilidad de que esto ocurriera.

   El Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, señaló en una carta en 2014 las posibilidades de vertidos en el río Íntag, que finalmente se han convertido en una realidad.

   Para obtener cantidades ínfimas de mineral es necesario utilizar explosivos y grandes cantidades de agua, que modifican el entorno natural de la explotación minera, cuestión que ha sido denunciada por organizaciones como Greenpeace.

EL FOCO DE LA RESISTENCIA.

   Aunque existe división de opiniones entre sus habitantes, Íntag se ha convertido en el foco histórico a la resistencia minera. Ya en los años 90, cuando la empresa japonesa Bishimetals consiguió una concesión para operar en el valle, la fuerte oposición de sus habitantes hizo que finalmente abandonara la zona en 1997.

   Más tarde, en 2004, la canadiense Ascendant Copper llegó a la región con el mismo objetivo, aunque sería expulsada dos años después por las movilizaciones de los lugareños.

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