Siete propuestas desfilan en el tercer día del MBFWM

Actualizado 21/02/2016 22:03:36 CET
UgoCamera/IFEMA
UGOCAMERA/IFEMA
              

   MADRID, 21 Feb. (Notimérica) -

   Después de dos días intensos en Ifema por la celebración de la 63 edición de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid, llega la jornada de domingo con otros grandes nombres como Ulises Mérida, Maya Hansen, Andres Sarda, Roberto Torretta, Etxeberría, Teresa Helbig y María Ke Fisherman.

   La mañana se abre con un desfile doble de Ulises Mérida y Maya Hansen. De las manos del toledano nos vamos a su Castilla la Mancha para encontrarnos con una colección de raíces, algo que proporciona a la vista un espectáculo y un breve paseo por la España profunda.

   El primer momento de su desfile es Toledo se envuelve de negro. Cortes rectos con capas cerradas en los hombros a modo de lazos. Vestidos oversize, prendas que ganan forma en paños, lanas gruesas de tacto y confección artesana tradicional que se mezclan con tejidos tecnológicos, gasas, algodones, tules y satenes que rompen con neoprenos perforados con aspecto de malla. El símbolo sacro llega en forma de pasamanería y cordones dorados y plateados.

   La primera parte del desfile predominan los colores negro y rojo que se aúnan al morado, naranja, amarillo y metalizado. Un viaje a la memoria y la historia de sus propias vivencias y experiencias.

   Maya Hansen, a su vez, vuelve a la pasarela con vestidos de noche. Los corsettes no se alejan de su pasarela. La marca registrada de esta firma sigue presente en los vestidos cortos y largos. Su inspiración el tránsito entre el calor y el frío.

   Maya Hansen va a buscar en los días de invierno, en que el sol se muestra en el cielo con luces multicoloridas, su paleta de colores. Blanco roto, tonos pasteles como el rosa palo, verde agua y turquesa que se van mezclando al gris hielo y el negro. Metalizados y nacarados en tonos antracita, plata, dorado y cobre.

   Llega el turno de la firma Andres Sardá.

   El espectáculo como siempre se ha quedado a cargo de la firma de lencería. Del calor de África, presentado en la temporada pasada, vamos a las frías montañas nevadas. El entorno es un hotel idílico donde personal y huéspedes se llenan de lujo con su ropa interior.

   Colores piedra lunar, azules, tonos suaves maquillaje, berenjena y óxido. Los tejidos siguen cada momento del día. Vernis, organza, seda, tul, razo y el ineludible encaje van proporcionando texturas y marcando los tiempos que corren dentro del lujoso hotel André Sardá.

   Para la noche oro y plata se funden recreando un ambiente glamuroso en el cual la lencería gana bordados en paillettes, tejidos de lúrex, metálicos, tul invisible y cristal Swaroski.

   Sensualidad extrema en coulottes altos a la cintura. Destacan los sujetadores y bragas joyas. Un juego con cadenas que se quitan y se ponen según el gusto de quién lo viste, como explica la diseñadora.

   La actriz española Bibiana Fernández es la estrella que comparte espacio con la lencería envolviendo la temporada de Otoño-Invierno en una magia embriagante. Una invitada que define como un "honor y placer" hacer formado parte del desfile y, así honrar también la figura del propio Andres Sardá. "Un juego de seducción", declara Bibiana que ha buscado tiempo entre su presentación en el teatro y grabaciones para homenajear la firma y las grandes estrellas del cinema de los 80.

   La diseñadora logra con maestría llevar una mujer sexy a la pasarela teniendo el cuidado de ser erótica, manteniéndose distante de la raya que lleva a la vulgaridad. Una preocupación que la modista tiene en cuenta y que lo logra como siempre.

   El espectáculo de la firma es mas bien una resultante versión ibero de la destacada firma de lencería Victoria's Secret.

   De la puesta en escena de Andres Sardá pasamos a la pasarela de Roberto Torretta. Un estupendo guiño al recién fallecido cantante David Bowie en una colección que se divide entre el oversize y lo femenino.

   Al sonido del remix de 'Love is lost' de Bowie conocemos esta colección y su interpretación del artista en trajes burdeos y negro con brillo de pailletes.

   Prendas holgadas, pantalones anchos de tiro alto, detalles de cintura cruzadas, camisas y vestidos de hombros levemente voluminosos. Pitillo holgado en la cadera, bomber y una parka que se cierra en la altura de la pierda formando un efecto balón. Las camisas tiene escote pronunciado y detalles de lazo en el cuello.

   Su línea oversize es deportiva, casual hecha para una mujer decidida que se decanta por el confort. Ya en su línea femenina predomina el tejido masculino que casa con el corte femenino.

   Lanas, sedas, lana prensada, algodón, sarga, paño y paillettes en una propuesta de negros, camel, rhubarb, gris cemento o azul 'poseidon'. Esta fusión de colores y tejidos da lugar a la ideada 'metamujer'.

   De repente en Ifema hace frío, mucho frío, pero es Etxeberría quien viene a calentar el ambiente con su colección de abrigos. Pieles, plumas y lanas suben la temperatura del Otoño-Invierno 2016-2017.

   Sus ropas diseñadas para hombres, pero pensadas para mujeres es un conjunto que hace una relectura de sus colecciones desde el principio de sus andanzas en la semana de moda madrileña, así va siguiendo su línea trabajando con un concepto y no con una inspiración.

   Es en su carrera meteórica donde se encuentra el alma de esta colección, donde por primera vez lanza abrigos con plumas.

   Los trajes, elegidos para participar en la película 'Los Juegos de Hambre' conquistan la pasarela y comparten el escenario con la línea de calcetines diseñadas por el vasco.

   Todo tiene el ADN de Etxeberría. Abrigos masculinos ganan una mirada femenina porque el diseñador sabe que su público está en las dos partes y, por ello, diseña pensando en una mujer intelectual que quiere ir cómoda sin estar "hipersexualizada", como le gusta decir.

   Tejidos de lana fabricados con exclusividad, interiores muy cuidados, plumas de gallo, cisne y faisán van componiendo esta colección que busca la influencia en "Paris, Berlín y Moscú", como se ha llamado la colección.

   El encanto y simpatía del diseñador Roberto Etxeberría pasa a la sala con una puesta en escena con derecho a vals. Etxeberría sabe hacerse reconocer en esta colección.

   De Etxeberría vamos a Teresa Helbig.

   Dos décadas de trabajo y una colección trabajada con mucha artesanía es lo que ha presentado la diseñadora Teresa Helbig.

   Al hablar de sus propuestas la creadora indaga ¿por qué no? Este cuestionamiento tiene una respuesta sencilla: sus clientes. ¿Porque no celebrar estos 20 años pensando en los diferentes estilos, profesiones y características de cada una de ellas?

   Este claro homenaje a las diferentes características de sus compradoras resulta en una colección de mix. Flores de cera en solapas, bordados eclesiásticos, delicados bordados en forma de colibrís que aparecen en vestidos, camisas y solapas, chapas británicas bordadas en los abrigos, un surtido de detalles que dan el toque final a cada pieza.

   Una colección que une la inocencia y la sensualidad en toques de los años dorados. Es para esta bibliotecaria pervertida o para la abuela anarquista, como dice Teresa que la colección está diseñada.

   Esta moda ágil hecha en gasa que literalmente vuela, crepé de lana triple, terciopelo inglés y visón recrea un estilo de vida libre y sofisticada.

   Para cerrar la jornada María Ke Fischerman. Un salto de la delicadeza de Teresa Helbig a la modernidad de la firma María Ke Fischerman, de María Lemus y Víctor Alonso.

   Japón, destape, erotismo y violencia son las palabras que rodean está colección inspirada en el género de serie B "Pinky Violence" de los años 70 y 80.

   El grupo de chicas japonesas rebeldes abren camino a través de bandas agresivas. ¿Sus armas? Canicas y yo-yos. Parece cómico, pero es el estilo "punk freak" de reivindicar.

   Al envés de acortar más aún las mini faldas, la rebeldía está en alargarlas. Rebeldía. Girls gang en una propuesta que congrega ganchillos y tejidos tecnológicos.

   Chaquetas-blusas que combinan con faldas a tablas, vestidos y chaquetas de charol elástico cortadas a láser, mini prendas de pelo en relieve con gráfica japonesa. Piezas de croché aterciopelado --tejido por monjas de clausura--, escamas y rejillas. Siluetas en evasé que ganan una relectura en manos de la firma.

   Escotes, drapeados, pantalones de pata ancha hacen esta colección de identidad urbana con toques punk freak.

   El Otoño-Invierno 2016-2017 es una invitación a Japón. ¡Nos vamos de viaje!