Publicado 17/02/2021 07:02CET

Asocian la aterosclerosis en la mediana edad al desarrollo de demencia

Sangre. Trombosis
Sangre. Trombosis - UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID - Archivo

   MADRID, 17 Feb. (EUROPA PRESS) -

   El empleo de estrategias de prevención de enfermedades cardiovasculares en la mediana edad puede retrasar o detener las alteraciones cerebrales que pueden conducir a la demencia más adelante en la vida, según un estudio publicado en el 'Journal of the American College of Cardiology'.

   La aterosclerosis, o acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias, es la causa subyacente de la mayoría de las enfermedades cardiovasculares, que es la principal causa de muerte en todo el mundo.

   La demencia también se encuentra entre las principales causas de muerte y discapacidad en todo el mundo, con 50 millones de personas que viven actualmente con demencia. La presencia de aterosclerosis se ha relacionado con el deterioro cognitivo en las etapas avanzadas de la enfermedad, pero se sabe poco sobre cómo se influyen mutuamente, especialmente porque ambos pueden ser asintomáticos durante largos períodos de tiempo antes en la vida.

   Utilizando exploraciones de tomografía por emisión de positrones (PET) con 18F-fluorodesoxiglucosa (FDG) de 547 participantes del estudio Progresión de la aterosclerosis subclínica temprana, los investigadores buscaron determinar la asociación entre el metabolismo cerebral, la aterosclerosis subclínica y los factores de riesgo cardiovascular en adultos asintomáticos de mediana edad.

   Descubrieron que el riesgo cardiovascular está asociado con el hipometabolismo cerebral, incluidas las áreas cerebrales que se sabe están afectadas por la demencia. La hipertensión fue el factor de riesgo de enfermedad cardiovascular modificable con la asociación más fuerte.

   Según los investigadores, estos resultados subrayan la necesidad de controlar los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares en una etapa temprana de la vida para reducir potencialmente la vulnerabilidad posterior del cerebro a la disfunción cognitiva.