Archivo - Persona con celiaquía. - MARIANVEJCIK/ISTOCK - Archivo
MADRID 23 Abr. (EUROPA PRESS) -
La población infantojuvenil con enfermedad celíaca presenta una "ingesta insuficiente" de folato (vitamina B9) que se sitúa por debajo del 80 por ciento de las recomendaciones nutricionales, según un estudio de la Universidad CEU San Pablo, liderado por la catedrática del Área de Nutrición, Elena Alonso-Aperte, que propone como solución la incorporación de ácido fólico en una forma sintética de la vitamina.
La enfermedad celíaca afecta aproximadamente al 1 por ciento de la población, y su único tratamiento es seguir una dieta estricta sin gluten de por vida. Esta dieta, especialmente en niños y adolescentes, puede conllevar "desequilibrios nutricionales relevantes" porque es necesario excluir cereales con gluten -como el trigo- que son tradicionalmente ricos en esta vitamina, y sustituirlos por otros productos sin gluten y "con menor valor nutricional" disponibles en el mercado.
Este estudio, promovido por el grupo de investigación Alimentación y Nutrición en la Promoción de la Salud (CEU-NutriFOOD), ha analizado 629 productos sin gluten comercializados en España, ha reforzado la idea de que muy pocos de estos productos "están enriquecidos con ácido fólico". El folato es importante en el desarrollo infantil, ya que su déficit puede estar relacionado con anemia, alteraciones del crecimiento y "posibles efectos sobre el desarrollo cognitivo".
Esta escasa presencia de alimentos fortificados, según las investigadoras Violeta Fajardo, Rocío de la Iglesia, María Purificación González, María de Lourdes Samaniego-Vaesken, María Achón, Ángela García-González, Natalia Úbeda y Elena Alonso-Aperte, limita las posibilidades de cubrir las necesidades nutricionales de este grupo de población.
En este contexto, este estudio propone una solución concreta basada en la fortificación de productos sin gluten. Mediante un modelo de simulación, las investigadoras han demostrado que la incorporación de ácido fólico, una forma sintética de la vitamina, en una cantidad moderada (60 microgramos por cada 100 gramos de producto) permitiría "alcanzar las recomendaciones nutricionales sin riesgo de ingestas excesivas".
Este planteamiento representa una "aportación novedosa" del grupo de investigación 'CEU-NutriFOOD' al trasladar un problema clínico a una propuesta práctica de intervención en salud pública.
FORTIFICACIÓN DE ALIMENTOS SIN GLUTEN
Las investigadoras, en este sentido, han afirmado que la fortificación de alimentos sin gluten se perfila como una "estrategia eficaz y aplicable" ya utilizada en otros alimentos como la harina de trigo en distintos países. Además, el ácido fólico presenta una adecuada estabilidad durante los procesos tecnológicos y a lo largo de la vida útil de los alimentos, lo que garantiza que su contenido se mantenga en los productos finales sin alterar sus características sensoriales.
Al mismo tiempo, las investigadoras han advertido de la necesidad de diseñar estrategias de fortificación equilibradas, que eviten riesgos derivados de ingestas excesivas.
Más allá del ámbito estrictamente nutricional, el trabajo también ha puesto de relieve una dimensión estructural del problema. Las personas con enfermedad celíaca quedan, en la práctica, al margen de políticas de fortificación que sí benefician a la población general. A esto se suma que los productos sin gluten suelen ser "más caros, menos accesibles y, en muchos casos, nutricionalmente menos completos".
De hecho, en una investigación previa de González y cols. (2025) perteneciente al grupo de investigación 'CEU-NutriFOOD', se analizó y comparó el contenido de grasa y fibra en panes sin gluten y sus homólogos con gluten y los resultados mostraron que, aunque el aumento de fibra en panes sin gluten es un avance positivo para corregir deficiencias nutricionales históricas, su perfil lipídico es "preocupante". Estos productos suelen contener "grasas menos saludables, como margarinas y grasas saturadas de coco o palma, ingredientes que son casi exclusivos de las opciones sin gluten".
Todos los resultados han evidenciado la necesidad de mejorar la calidad nutricional de los productos sin gluten y posicionan la fortificación con ácido fólico como una "herramienta eficaz" para contribuir a la salud de niños y adolescentes con enfermedad celíaca.