Publicado 27/10/2026 15:34

El entrenamiento de la mente compasiva reduce la depresión y la ansiedad en personas con cáncer y sus familiares

Otro estudio apunta al potencial de una dieta rica en vegetales como apoyo en el tratamiento del cáncer

Archivo - Quimioterapia, cáncer
Archivo - Quimioterapia, cáncer - KATARZYNABIALASIEWICZ/ISTOCK - Archivo

MADRID, 27 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio ha demostrado que el entrenamiento de la mente compasiva (CMT, por sus siglas en inglés), un programa de ocho semanas que combina 'mindfulness' y ejercicios para desarrollar la compasión, reduce significativamente la depresión, la ansiedad y el malestar psicológico en personas con cáncer y sus familiares.

Además, la intervención mejora la autocompasión y el descentramiento, es decir, la capacidad de tomar distancia de los pensamientos y las emociones difíciles. También se observaron mejoras en calidad de vida, funcionamiento y síntomas como fatiga, dolor e insomnio.

Así lo revela este estudio prospectivo y multicéntrico que ha evaluado el entrenamiento de la mente compasiva. El trabajo, presentado en el Congreso de la ESMO de 2026, incluyó a 503 participantes, más del 80 por ciento pacientes con cáncer, y comparó el CMT con 'mindfulness' y con un grupo control en lista de espera.

"La compasión la entendemos como la motivación y la acción para atender el sufrimiento. El programa entrena tanto el autocuidado como la capacidad de recibir u ofrecer el cuidado de otras personas", ha explicado la autora de estudio Begoña Mellado, oncóloga médica del Hospital Clínic de Barcelona, investigadora IDIBAPS y profesora titular de la Universidad de Barcelona.

Las mejoras psicológicas fueron superiores a las observadas en el grupo control y en el grupo de 'mindfulness', incluso tras la corrección por comparaciones múltiples. No obstante, al tratarse de un estudio no aleatorizado, los investigadores señalan que los resultados son prometedores, pero deben confirmarse en ensayos clínicos aleatorizados.

La adherencia fue elevada: el 75,8 por ciento de los participantes completó el programa CMT. Además, el 90,2 por ciento no refirió ningún perjuicio percibido y no se produjeron abandonos atribuidos a malestar emocional causado por la intervención.

"Creemos que sí es viable incorporar este tipo de programas a la atención oncológica habitual", ha señalado Mellado. No obstante, destaca que su implementación debe contar con profesionales formados, una evaluación previa y seguimiento, y estar coordinada con los equipos de psicooncología.

Para la especialista, "el apoyo psico-oncológico debería formar parte de la asistencia habitual, no ser un recurso al que solo se llega cuando el sufrimiento es muy intenso". Asimismo, recuerda que las intervenciones basadas en 'mindfulness' y compasión pueden complementar, pero no sustituir la atención psicológica o psiquiátrica especializada cuando sea necesaria.

UNA DIETA PARA REDUCIR LOS EFECTOS ADVERSOS DE LA INMUNOTERAPIA

Durante ESMO también se ha presentado un estudio de intervención dietética para reducir la toxicidad de la inmunoterapia (FORX, por sus siglas en inglés). El trabajo ha analizado si incorporar al menos 30 tipos diferentes de plantas a la semana -verduras, frutas, legumbres, frutos secos y semillas- durante las primeras 12 semanas de inmunoterapia puede modificar el microbioma intestinal y reducir los efectos adversos inmunomediados.

"Sabemos cada vez más que el microbioma está implicado tanto en la evolución del cáncer como en la eficacia y la toxicidad de los tratamientos. Por eso nos preguntamos si podíamos mejorar su composición modificando la alimentación de una manera sencilla y aplicable fuera del entorno clínico", ha detallado Marthe Verhaert, de la Universidad Libre de Bruselas (VUB) y del Hospital Universitario de Bruselas (UZ Brussel).

En total, 54 pacientes fueron evaluables para el análisis principal. Durante la intervención, la ingesta media de fibra aumentó de 20,2 a 28,8 gramos al día. Además, el 75 por ciento de los pacientes cuyos registros dietéticos pudieron analizarse consumió más de 25 gramos de fibra diarios durante el periodo de tratamiento activo. A las seis semanas, también se observaron cambios en la composición del microbioma.

"Añadir 30 plantas diferentes a la semana es factible y permite aumentar de forma sostenida la ingesta de fibra, incluso durante el tratamiento activo contra el cáncer", señala Verhaert.

El 53,7 por ciento de los pacientes desarrolló algún efecto adverso relacionado con el sistema inmunitario durante el tratamiento, aunque la mayoría fueron leves. Solo se registraron dos acontecimientos de grado 3 y ninguno de grado 4.

Para los autores, estos resultados iniciales son prometedores, pero será necesario realizar análisis adicionales para determinar si la intervención dietética contribuye realmente a reducir la toxicidad de la inmunoterapia.

"Todavía tenemos que comprender mejor qué significan los cambios observados en el microbioma desde el punto de vista funcional y clínico", concluye Verhaert.

Contador

Contenido patrocinado