Un estudio identifica redes cerebrales que juegan un papel crucial en el suicidio

Publicado 03/12/2019 11:02:41CET
Un estudio identifica redes cerebrales que interactúan para aumentar el riesgo d
Un estudio identifica redes cerebrales que interactúan para aumentar el riesgo d - PIXABAY - Archivo

MADRID, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigadores de Orygen, la Universidad de Cambridge y la Facultad de Medicina de Yale han identificado una serie de redes clave dentro del cerebro que aseguran interactúan para aumentar el riesgo de que una persona piense o intente suicidarse.

Alrededor de 800 mil personas en todo el mundo mueren por suicidio cada año, el equivalente a uno cada 40 segundos. El suicidio es la segunda causa principal de muerte a nivel mundial entre los jóvenes de 15 a 29 años. Hasta uno de cada tres adolescentes piensa en acabar con sus vidas y uno de cada tres intentará suicidarse.

El equipo internacional de HOPES (Ayuda a superar y prevenir el surgimiento del suicidio), dirigido por la profesora asociada Lianne Schmaal de Orygen, junto con la doctora Anne-Laura van Harmelen de la Universidad de Cambridge y la profesora Hilary Blumberg de la Facultad de medicina de Yale, ha realizado una revisión de dos décadas de literatura científica relacionada con estudios de imágenes cerebrales de pensamientos y comportamientos suicidas.

En total, analizaron 131 estudios, que cubrieron a más de 12.000 personas, observando alteraciones en la estructura y función del cerebro que podrían aumentar el riesgo de suicidio de un individuo. En el artículo publicado en 'Molecular Psychiatry', los investigadores dicen que su revisión de la literatura existente destaca la poca investigación que se ha realizado sobre uno de los "principales asesinos del mundo", particularmente entre los grupos más vulnerables.

UNA PUERTA A LA INTERVENCIÓN TEMPRANA

La profesora asociada de Orygen, Lianne Schmaal, ha explicado que el mayor predictor de muerte por suicidio es un intento de suicidio previo. "Por lo tanto, es esencial que intervengamos lo antes posible para reducir el riesgo de un individuo", ha instado. "Para muchas personas, este riesgo se dará durante la adolescencia. Si podemos encontrar una manera de identificar a los jóvenes con mayor riesgo, tendremos la oportunidad de intervenir y ayudarlos en esta etapa importante de sus vidas", ha asegurado.

Combinando los resultados de todos los estudios de imágenes cerebrales disponibles, los investigadores buscaron evidencia de alteraciones estructurales, funcionales y moleculares en el cerebro que pudieran aumentar el riesgo de suicidio. De esta forma, identificaron dos redes cerebrales, y las conexiones entre ellas, que parecen jugar un papel importante en este riesgo.

La primera de estas redes involucra áreas hacia el frente del cerebro conocidas como la corteza prefrontal ventral medial y lateral, y están conectadas con otras regiones del cerebro involucradas en la emoción. Las alteraciones en esta red pueden conducir a pensamientos negativos excesivos y dificultades para regular las emociones, estimulando los pensamientos de suicidio.

La segunda red involucra regiones conocidas como la corteza prefrontal dorsal y el sistema de giro frontal inferior. Las alteraciones en esta red pueden influir en los intentos de suicidio, en parte, debido a su papel en la toma de decisiones, la generación de soluciones alternativas a los problemas y el control del comportamiento.

Los investigadores sugieren que si ambas redes se alteran en términos de su estructura, función o bioquímica, esto podría conducir a situaciones en las que un individuo piensa negativamente sobre el futuro y no puede controlar sus pensamientos, lo que podría conducir a situaciones en las que un individuo está en mayor riesgo de suicidio.

"Las dos redes cerebrales podrían ser objetivos importantes para la generación de estrategias más eficaces de prevención del suicidio", ha asegurado Schmaal.

Contador