Publicado 05/03/2021 07:39CET

Hallan un nuevo tipo de células implicadas en el dolor crónico

Archivo - Espondilitis anquilosante. Dolor de riñones. Dolor de espalda.
Archivo - Espondilitis anquilosante. Dolor de riñones. Dolor de espalda. - ABBVIE - Archivo

   MADRID, 5 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Una de las características distintivas del dolor crónico es la inflamación, y los científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) han descubierto que las células antiinflamatorias llamadas macrófagos MRC1 + son disfuncionales en un modelo animal de dolor neuropático. Devolver estas células a su estado normal podría ofrecer una ruta para tratar el dolor debilitante causado por daño a los nervios o un sistema nervioso que funciona mal.

   Los investigadores, que publican su trabajo en la revista 'Neuron', encontraron que estimular la expresión de una proteína antiinflamatoria llamada CD163 reducía los signos de neuroinflamación en la médula espinal de ratones con dolor neuropático.

   "Los macrófagos son un tipo de células inmunitarias que se encuentran en la sangre y en los tejidos de todo el cuerpo. Encontramos una clase de macrófagos antiinflamatorios que normalmente ayudan al cuerpo a resolver el dolor. Pero el dolor neuropático parece inhabilitar estos macrófagos y prevenirlos de hacer su trabajo", explica el autor principal Mark Zylka, director del Centro de Neurociencia de la UNC y Profesor de Biología Celular y Fisiología.

   "Afortunadamente, no parecen estar permanentemente discapacitados, ya que pudimos persuadirlos para que intensificaran sus acciones antiinflamatorias y redujeran el dolor neuropático --añade--. Sospechamos que será posible desarrollar nuevos tratamientos para el dolor impulsando las actividades de estos macrófagos".

   A menudo, las causas subyacentes del dolor crónico son esquivas y los pacientes necesitan que se alivie el dolor para poder funcionar en la vida. Si bien los opioides son excelentes para tratar el dolor a corto plazo, estos medicamentos pueden tener efectos secundarios graves cuando se usan durante períodos prolongados, como adicción, depresión respiratoria, mareos, náuseas y muerte por sobredosis.

   Una razón por la que los analgésicos potentes funcionan bien pero pueden tener efectos secundarios dramáticos tiene que ver con un hecho biológico básico: el dolor involucra un conjunto muy diverso de células y los tratamientos actuales carecen de especificidad de tipo celular.

   Por lo tanto, cualquier medicamento dado puede resolver los cambios adversos en algunas células para aliviar el dolor, pero el medicamento podría exacerbar una función particular en otras células, dando lugar a efectos secundarios adversos.

   Con una tecnología emergente llamada secuenciación de ARN unicelular, los científicos ahora pueden interrogar a miles de células a la vez para ver qué células se alteran durante el dolor crónico y de qué manera cambian las células.

   "Saber qué células apuntar nos permite diseñar terapias muy específicas. Las terapias dirigidas en teoría deberían tener menos efectos secundarios adversos", señala Jesse Niehaus, estudiante de posgrado en el laboratorio de Zylka y primer autor del estudio.

   Para averiguar qué células estaban cambiando y de qué manera, el laboratorio de Zylka realizó una secuenciación de ARN unicelular en la médula espinal de ratones con dolor neuropático, un tipo de dolor crónico causado por daño nervioso. La médula espinal sufre muchos cambios a largo plazo que contribuyen al dolor neuropático.

   A partir de esos experimentos, los investigadores encontraron una población de células antiinflamatorias llamadas macrófagos MRC1 + que eran disfuncionales. "Esto fue increíblemente interesante porque la inflamación a largo plazo en la médula espinal se observa comúnmente en animales con dolor neuropático", señala Niehaus.

   Con la identidad de las células revelada, el laboratorio de Zylka utilizó una terapia génica diseñada para estimular la expresión de una proteína antiinflamatoria llamada CD163 en macrófagos MRC1 +. Con este enfoque, un solo tratamiento redujo la inflamación de la médula espinal y alivió el comportamiento relacionado con el dolor hasta por un mes.

   "Este descubrimiento es bastante emocionante --resalta Zylka--, ya que sugiere de inmediato múltiples formas distintas de impulsar la función de estos macrófagos. Cualquiera de estos enfoques terapéuticos podría proporcionar una forma más precisa de tratar el dolor neuropático".