Publicado 04/11/2026 11:05

Desarrollan una estrategia para regular la actividad de una terapia celular frente a cánceres hematológicos y sólidos

Probada 'in vitro' y en ratones, permite controlar la intensidad del tratamiento y evitar una toxicidad excesiva

Susana Luengo-Arias, Luis Álvarez-Vallina y Anaïs Jiménez-Reinoso, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas(CNIO), el Hospital del Mar Research Institute (HMRIB) y el Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre (i+12).
Susana Luengo-Arias, Luis Álvarez-Vallina y Anaïs Jiménez-Reinoso, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas(CNIO), el Hospital del Mar Research Institute (HMRIB) y el Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre (i+12). - MADMOVIEX.CNIO

MADRID, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el Hospital del Mar Research Institute (HMRIB) y el Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre (i+12) ha desarrollado una estrategia que permite regular la actividad de la terapia celular de nueva generación de tipo STAb-T frente a cánceres hematológicos y sólidos utilizando un fármaco.

Según han explicado desde el CNIO, el fármaco funciona como un interruptor químico que apaga o enciende la terapia celular, lo que permite controlar la intensidad del tratamiento y, con ello, evitar una toxicidad excesiva. El estudio, publicado en 'Advanced Science', ha probado la estrategia 'in vitro', así como en ratones.

Las terapias celulares son la máxima forma de personalización actual del tratamiento del cáncer, ya que se desarrollan a partir de los propios linfocitos T del paciente, que se modifican en laboratorio para reinfundirlos después. De este modo, se busca un abordaje más eficaz y con menos efectos secundarios.

Aunque ya se usan en la clínica para algunos tumores de la sangre, aún son pocos los que se pueden ver beneficiados. En este contexto, la investigación busca ampliar el tipo de tumores frente a los que poder aplicarlos y, especialmente, reducir sus efectos secundarios.

El equipo liderado por Luis Álvarez-Vallina ha demostrado que el fármaco activa los linfocitos modificados y, además, regula su actividad cuando se ajusta la dosis que se administra al paciente. Según han destacado los investigadores, se trata de la primera estrategia que logra este efecto en las terapias STAb-T.

TERAPIA DE 'CÉLULAS PUÑAL'

Igual que en todas las terapias celulares, la STAb-T, conocida como terapia de 'células puñal', se basa en la modificación de los linfocitos del paciente. La diferencia radica en que, en este tipo de terapia, los linfocitos T modificados secretan un tipo de anticuerpos llamados biespecíficos, que activan el sistema inmunitaria de la persona enferma.

"En la inmunoterapia STAb-T las células T modificadas producen anticuerpos biespecíficos, que establecen puentes entre la célula T y la célula tumoral. Este puente potencia aún más la capacidad de las células T de identificar y destruir la célula tumoral", ha explicado Álvarez-Vallina.

Esta investigación ha logrado que los linfocitos T modificados fabriquen por separado los componentes de los anticuerpos biespecíficos. "Y solo cuando el paciente recibe el fármaco se ensambla el anticuerpo biespecífico activo", ha detallado el investigador para apuntar que eso permite apagar o enceder el sistema, e incluso regular la potencia y el tiempo durante el que funciona.

"El fármaco actúa como un interruptor químico. Los linfocitos T modificados solo activan y ensamblan los dos módulos del anticuerpo en presencia del fármaco, desencadenando la respuesta inmunitaria contra el tumor", ha detallado Susana Luengo-Arias, primera firmante del estudio.

Esto es clave para su uso en tumores sólidos, ya que muchas de sus dianas terapéuticas también están en tejidos sanos. De hecho, la terapia ha sido probada 'in vitro' y en ratones, tanto en modelos de tumores hematológicos, dirigidos contra la proteína CD19, como en modelos de tumores sólidos, en este caso utilizando como diana la proteína EGFR.

Este enfoque, que deberá ser contrastado mediante estudios adicionales de seguridad y ensayos en pacientes para validar su uso en humanos, abre la puerta a inmunoterapias celulares más seguras y adaptables.

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