Publicado 20/05/2026 17:12

Desarrollan "uno de los mapas moleculares más completos" de personas sanas para contribuir a la medicina de precisión

Archivo - Moléculas de ADN
Archivo - Moléculas de ADN - SVISIO/ ISTOCK - Archivo

MADRID 20 May. (EUROPA PRESS) -

Una investigación internacional coordinada por la Universidad de Stanford (Estados Unidos), en la que han participado expertos del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), ha elaborado "uno de los mapas moleculares más completos" de personas sanas de diferentes ascendencias, edades y lugares de residencia, abriendo nuevas vías a la medicina de precisión.

El estudio, publicado en 'Cell', forma parte del proyecto 'Human Personal Omics Profiling' (hPOP) y tiene como objetivo comprender cómo factores como la genética, la geografía y la dieta influyen en el estado del sistema inmunitario, la salud en general y el proceso de envejecimiento.

Para ello, el equipo ha integrado más de diez capas ómicas, es decir, grandes conjuntos de datos biológicos como la genómica (genes), la proteómica (proteínas), la metabolómica (metabolitos) o el microbioma (microorganismos del cuerpo), que permiten obtener una visión global del funcionamiento del organismo humano.

Estos datos se han obtenido a partir de muestras de sangre, orina y heces de 322 personas sanas procedentes de países como Taiwán, Irlanda, Estados Unidos o Canadá. Los datos han sido complementados con otros de carácter clínico, de estilo de vida, dieta y lugar de residencia.

"Este estudio nos permite observar, capa a capa, cómo se organizan y se relacionan los diferentes sistemas biológicos, entre ellos el sistema inmune, en personas aparentemente sanas, y cómo la ascendencia genética y el entorno modulan esos sistemas", ha explicado el investigador del CIC Manuel Fuentes, uno de los investigadores que ha codirigido el trabajo.

El responsable técnico de la plataforma de Proteómica del IBSAL, Pablo Juanes, uno de los primeros autores, ha destacado que, desde la perspectiva proteómica, el estudio aporta información "muy valiosa" sobre la dinámica de la respuesta inmune en individuos sanos a diferentes edades, en distintas situaciones climáticas o con estilo de vida diverso, lo que demuestra el "enorme potencial" de la proteómica para la monitorización inmune en cualquier situación fisiológica.

HUELLA INMUNOLÓGICA

Entre las aportaciones del estudio, sus autores han destacado la "huella o firma inmunológica" y cómo se modula desde el ambiente y el entorno, la alimentación, la microbiota, infecciones, vacunación, estilos de vida, estrés, cambios hormonales, genética, aspectos sociales y geográficos.

"Es el primer mapa que permite establecer como referencia la firma o el status inmune de cada individuo; abriendo a futuros estudios para susceptibiidad de riesgo en infecciones, auto-inmunidad, etc.", ha señalado Pablo Juanes.

La investigación revela que la ascendencia genética, que en el artículo se denomina "etnicidad", se asocia con perfiles muy distintos en el sistema inmune, el metabolismo, determinadas dianas de fármacos, la susceptibilidad a enfermedades autoinmunes y la composición del microbioma.

En paralelo, la geografía, es decir, el lugar donde vive cada persona, y los cambios de país o continente reconfiguran estas redes moleculares y microbianas, afectando incluso a los llamados "relojes biológicos" de envejecimiento.

A este respecto, muestra que no todas las poblaciones envejecen al mismo ritmo. Por ejemplo, las personas de ascendencia del este de Asia muestran una edad biológica menor cuando residen en sus regiones ancestrales, mientras que las de ascendencia europea presentan una edad biológica más baja cuando viven en Estados Unidos o Canadá que cuando residían en Europa, lo que apunta a un papel muy relevante del entorno y el estilo de vida.

El trabajo también profundiza en cómo la dieta interactúa con el microbioma intestinal de manera específica según la ascendencia genética. Las interacciones de la dieta, el microbioma y la genética ayudan a explicar por qué ciertas pautas alimentarias o entornos son beneficiosos para unas poblaciones y no tanto para otras, y ofrecen una base científica para diseñar guías nutricionales y estrategias de prevención más ajustadas a cada grupo.

"Los datos muestran que no existe una única receta válida para todos; la medicina de precisión debe tener en cuenta tanto la información genética como la firma inmunológica junto con el contexto geográfico, ambiental y cultural de cada persona", ha subrayado Manuel Fuentes.

RECURSO DE DATOS ABIERTO

A partir de la información recopilada, los investigadores han elaborado un recurso de datos abierto que permitirá a otros grupos explotar multitud de preguntas sobre cómo genética y ambiente interactúan para influir en la salud, el riesgo de enfermedad y la respuesta a tratamientos.

Los investigadores han validado sus hallazgos en varias cohortes independientes y ha integrado grandes volúmenes de datos ómicos, clínicos y ambientales.

"La experiencia del CIC en monitorización inmune junto con el papel de la Plataforma de Proteómica del IBSAL en la caracterización de perfiles proteómicos complejos, son claves para entender cómo estas redes moleculares pueden ayudarnos a prevenir enfermedades y a personalizar los tratamientos en el futuro", ha afirmado Fuentes.

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