Publicado 08/10/2026 11:30

Epidemiólogos alertan de que la crisis de vivienda impacta en el bienestar y es una "crisis de salud pública"

Archivo - Llave de propietario vivienda
Archivo - Llave de propietario vivienda - NUTTAWAN JAYAWAN/ ISTOCK - Archivo

MADRID 8 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Epidemiología (SEE), a través de su Grupo de Trabajo de determinantes de la Salud, ha publicado un posicionamiento en el que alerta de que las dificultades para acceder a una vivienda y mantenerla impactan en el bienestar y pueden agravar las desigualdades sociales, por lo que asevera que el debate sobre la vivienda es también una "crisis de salud pública".

En el contexto de las movilizaciones ciudadanas por el derecho a la vivienda, la sociedad científica ha defendido que garantizar un hogar adecuado, estable, seguro y asequible debe ser una prioridad de salud pública. "Disponer de una vivienda estable proporciona a las personas seguridad, privacidad y arraigo", afirma en el documento.

Por el contrario, ha advertido de que la inseguridad residencial, como los procesos o amenazas de desahucio, tienen importantes consecuencias negativas para la salud y el bienestar. De hecho, sostiene que las personas que se enfrentan a estas situaciones presentan peores indicadores de salud mental, incluido mayor riesgo de suicidio, y de salud física, que pueden extenderse a niños y adolescentes.

Los especialistas han destacado los riesgos que supone la presión económica para pagar el alquiler o la hipoteca, una situación que puede obligar a las familias a reducir el gasto en alimentación, calefacción, suministros o medicamentos. En este punto, han señalado que dedicar una parte elevada de los ingresos a la vivienda o vivir con la inseguridad de perderla puede actuar como un factor de estrés crónico.

Tras apuntar que estas situaciones pueden conducir a la exclusión residencial y el sinhogarismo, han aseverado que las personas sin hogar afrontan una elevada carga de problemas de salud, mayor mortalidad prematura y barreras para mantener una atención sanitaria continuada.

Asimismo, han recordado que hay amplia evidencia sobre la relación entre las condiciones de vivienda y salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las temperaturas extremas dentro del hogar, el hacinamiento y las humedades se asocian con una mayor carga de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, lesiones y problemas de salud mental.

TURISTIFICACIÓN Y GENTRIFICACIÓN

La SEE también ha hecho referencia a las consecuencias que tienen la turistificación y la gentrificación, al desplazar a la población residente, transformar el comercio de proximidad y debilitar las redes vecinales.

Según han detallado, la pérdida de estos vínculos puede reducir el apoyo social y el sentido de pertenencia, al tiempo que contribuye al aislamiento, la soledad no deseada y el desarraigo.

Por otra parte, los epidemiólogos han señalado que la falta de vivienda asequible puede dificultar la disponibilidad de profesionales necesarios para sostener los servicios públicos esenciales y, en concreto, aluden a que puede suponer una barrera para atraer y retener a profesionales sanitarios y docentes, entre otros.

Ante esta situación, la sociedad científica ha defendido que el acceso a una vivienda digna es "fundamental" para proteger y promover la salud de la población y ha precisado que "este acceso no puede limitarse a disponer de un techo", sino que tiene que incluir las condiciones necesarias para poder desarrollar un proyecto de vida "sin que el coste del hogar comprometa la alimentación, los suministros básicos o el cuidado de la salud".

"Invertir en vivienda es invertir en salud, en barrios saludables, comunidades cohesionadas y en una sociedad con menos desigualdades en salud. Garantizar el derecho a la vivienda es también garantizar las condiciones necesarias para que el derecho a la salud pueda hacerse efectivo", ha concluido.

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