Publicado 28/09/2026 14:44

Expertos y pacientes instan a incluir la calidad de vida en la evaluación y financiación de tratamientos oncológicos

El informe 'Vivir más y mejor' propone una hoja de ruta para poner en práctica esta medición

Presentación del informe 'Vivir más y mejor. La incorporación de la calidad de vida en los criterios de evaluación de fármacos y su impacto en los pacientes'.
Presentación del informe 'Vivir más y mejor. La incorporación de la calidad de vida en los criterios de evaluación de fármacos y su impacto en los pacientes'. - ASTRAZENECA

MADRID, 28 Sep. (EUROPA PRESS) -

Expertos y pacientes han instado a medir la calidad de vida en la evaluación y financiación de tratamientos oncológicos, integrando la perspectiva del paciente, con el objetivo de ir más allá de la supervivencia y valorar factores físicos, salud mental y emocional, autonomía o efectos secundarios de las terapias.

Con este fin, un grupo multidisciplinar de expertos en oncología, farmacia hospitalaria, evaluación de tecnologías sanitarias, economía de la salud y representantes de pacientes ha desarrollado el informe 'Vivir más y mejor. La incorporación de la calidad de vida en los criterios de evaluación de fármacos y su impacto en los pacientes', impulsado por AstraZeneca con la colaboración de la Alianza frente a la metástasis: Innovación y Apoyo (ALMIA), que se ha presentado este lunes en rueda de prensa.

"Tradicionalmente, cuando hemos incorporado fármacos, tanto a nivel de evaluación, financiación o práctica clínica, siempre nos hemos basado en criterios de supervivencia (...) Pero ya cada vez más se incorpora la medición de lo que llamamos calidad de vida", ha señalado la jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Navarra, Ruth Vera, que ha precisado que la calidad de vida busca la autonomía, independencia y bienestar emocional o social de un paciente en tratamiento.

Tras destacar que cada vez se incorpora más la voz del paciente, ha explicado que el documento 'Vivir más y mejor' aborda cómo hacer la medición de la calidad de vida. Para ello, propone un marco formado por tres capas: un primer nivel sobre instrumentos generales de calidad de vida; el segundo dirigido a cada tumor específico; y un tercer módulo enfocado a los efectos secundarios, o a la toxicidad, del tratamiento.

"Este enfoque en capas tiene tres objetivos fundamentales: asegurar la comparabilidad de los datos entre enfermedades y diferentes contextos; garantizar la relevancia clínica de esta información mediante la detección de síntomas específicos y maximizar su sensibilidad frente a los efectos secundarios del tratamiento, incluidos aquellos de aparición tardía o de impacto funcional significativo", ha detallado.

A continuación, el informe profundiza en el momento en el que se debe medir la calidad de vida, destacando la importancia de que se realice de forma longitudinal en el tiempo. En este punto, Vera ha señalado que si solo se le pregunta al paciente cómo está cuando va a consulta, se pierde mucha información, ya que se trata de un momento puntual.

Una vez que se cuenta con el registro de la información, Vera ha indicado que el siguiente paso es qué hacer con esa información y, en este sentido, ha detallado que el documento establece un umbral clínico a partir del que los profesionales pueden utilizar esos datos que facilita el paciente para cambiar sus decisiones.

Asimismo, ha destacado que todo el proceso tiene que ser "reproducible", sin dejar a población sin representar, permitir al clínico que se sienta cómodo con las evaluaciones y que estas sean "útiles" para incorporarlas en la práctica clínica y en las decisiones de financiación de las agencias reguladoras.

SUPERVIVENCIA CRECIENTE

Ruth Vera ha puesto en valor la importancia de este informe en un momento en el que la incidencia del cáncer está aumentando, pero también lo hace la supervivencia, lo que implica que cada vez haya más personas que han vivido un cáncer o que siguen viviendo con la enfermedad.

A este respecto, la presidenta de ALMIA, Pilar Fernández, ha subrayado que la calidad de vida es especialmente importante para los pacientes y, según ha referido en línea con los resultados de una encuesta realizada en siete países europeos en 2014, solo entre un dos y un seis por ciento de la población consideraría más importante prolongar la vida, mientras que una mayoría, entre el 57 y el 81 por ciento según el país, priorizaría mejorar su calidad de vida.

"No podemos hablar a día de hoy de excelencia oncológica si no tenemos en cuenta la perspectiva del paciente, sus necesidades físicas, emocionales y sociales", ha aseverado Fernández tras resaltar que los avances alcanzados en los últimos años en supervivencia y calidad de vida gracias a la investigación deben ir acompañados de la valoración de los pacientes acerca del impacto que los tratamientos tienen en ellos.

"Tenemos que pasar de un modelo de sanidad basado en la eficiencia médica y científica a un modelo de sanidad basado en el valor y centrado en las personas", ha enfatizado para instar a incluir la medición de la experiencia reportada por el paciente y los resultados reportados por el paciente (PREMs y PROMs, respectivamente, por sus siglas en inglés) en las decisiones sanitarias y, en particular, en la evaluación y financiación de tecnologías sanitarias.

"A veces el paciente prefiere un fármaco que le ayude a llevar una mejor calidad de vida, de movilidad, de autonomía, al hecho en sí de que se encuentre un nuevo biomarcador para su patología", ha afirmado para apuntar, tras ello, que la perspectiva del paciente ya se tiene en cuenta en distintos países, mientras que en España sigue siendo una "deuda pendiente".

De hecho, el informe advierte de que, a nivel nacional, la incorporación de la calidad de vida como criterio de evaluación ha sido "heterogénea", con un papel "mayoritariamente descriptivo" y con una influencia "limitada" en las decisiones de financiación o posicionamiento terapéutico.

Para asegurar la validez y rigor de los datos aportados por los pacientes y evitar sesgos, Fernández ha señalado que se deben seguir "principios de independencia, imparcialidad y confidencialidad".

REGLAMENTO EUROPEO Y NACIONAL

Este informe se enmarca en en el contexto del desarrollo del reglamento de la Unión Europea 2021/2282 sobre evaluación de tecnologías sanitarias (HTA, por sus siglas en inglés), que el Ministerio de Sanidad ha trasladado a España con la reciente aprobación del nuevo Real Decreto (RD) sobre esta materia.

Para Fernández, el nuevo RD es un "paso adelante" para que la voz de los pacientes "sea escuchada". Sin embargo, ha apuntado que se deben sortear "barreras de tiempo, complejidad y desconfianza", para lo que ha instado a la creación de plataformas "intuitivas" y "dinámicas" en las que pacientes y familiares puedan completar los cuestionarios sobre calidad de vida, que además deben ser "breves y validados", de forma que el paciente sepa que sus datos llegan inmediatamente al clínico y que existe un retorno asistencial.

Ruth Vera ha coincidido en la necesidad de generar herramientas de medición que no produzcan fatiga al paciente para conseguir mantener la adherencia. La oncóloga médica ha reconocido que incorporar la evaluación de la calidad de vida tendrá un gasto para el sistema, pero ha asegurado que, a largo plazo, "es costo efectivo".

Contador

Contenido patrocinado