Publicado 12/03/2026 15:05

La exposición de niños a pantallas antes de dormir impacta en la duración y calidad del descanso

Archivo - Niña dormida con e móvil en la mano
Archivo - Niña dormida con e móvil en la mano - PUHIMEC/ ISTOCK - Archivo

MADRID 12 Mar. (EUROPA PRESS) -

El neuropediatra Marco Heppe, uno de los coordinadores del Grupo de Trabajo de Trastornos del Sueño de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), ha advertido de que la exposición de los niños a pantallas una hora antes de ir a dormir se relaciona con una menor duración total del sueño, mayor somnolencia diurna y peor calidad del descanso.

El uso habitual de pantallas antes de acostarse puede aumentar el riesgo de dormir menos de lo recomendado en hasta un 50 por ciento de los casos y la evidencia sostiene que disminuye entre 20 y 40 minutos el tiempo de sueño, según ha detallado Heppe con motivo del Día Mundial del Sueño, que se conmemora este viernes.

El experto ha detallado que este impacto es consecuencia del estímulo cognitivo que genera el contenido digital en el menor, que ve más difícil poder desconectar. A su vez, la luz emitida por los dispositivos electrónicos puede inhibir la secreción de melatonina, retrasando el inicio del sueño.

También se ha comprobado que el uso de pantallas durante el día influye en el sueño nocturno. Por ello, Heppe ha insistido en que, además de evitar pantallas en el dormitorio, se deben seguir las recomendaciones de las principales guías y sociedades pediátricas. En ellas se indica que hay que evitar totalmente la exposición a pantallas hasta los seis años, mientras que entre los seis y los 12 se pueden utilizar como máximo una hora.

Además, ha señalado que los hábitos inadecuados o los horarios irregulares también pueden iniciar trastornos del sueño en los niños. Frente a ello, ha recomendado hábitos de higiene que incluyan horarios regulares para acostarse y despertarse, rutinas antes de dormir, actividades relajantes y un entorno en el dormitorio que favorezca el sueño.

"La evidencia muestra que cuando los niños mantienen horarios regulares y rutinas estables presentan menor latencia de sueño, menos despertares nocturnos, y mejor rendimiento diurno", ha destacado.

LOS PROBLEMAS DE SUEÑO AFECTAN A ENTRE EL 20 Y 40% DE NIÑOS

El experto ha comentado que los trastornos del sueño son muy frecuentes en población infantil. Entre el 20 y el 40 por ciento de los niños han tenido o tendrán un problema con el sueño, una prevalencia que aumenta a entre el 35 y el 70 por ciento en los niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y a entre el 40 y 80 por ciento en niños con trastorno del espectro autista (TEA).

"Es decir, los niños con trastornos del neurodesarrollo tienen mayor riesgo de sufrir problemas del sueño, y estos problemas del sueño, a su vez, empeoran los síntomas del trastorno del neurodesarrollo si no se solucionan", ha indicado el neuropediatra.

Según ha explicado, el déficit de sueño provoca peor rendimiento escolar, problemas emocionales y de conducta e hiperactividad, con respecto a los niños que no tienen dificultades en el sueño. "Pero, además, la falta de sueño también tiene otras consecuencias para la salud ya que los niños que duermen mal tienen casi dos veces mayor probabilidad de obesidad infantil, de hipertensión arterial, y de depresión", ha añadido.

El doctor Heppe ha señalado que la detección inicial de este tipo de problemas la puede y debe hacer el pediatra de Atención Primaria, pero ha puntualizado que, si el trastorno del sueño es complejo y persistente, la derivación a Neuropediatría es importante.

En este sentido, ha recordado la importancia de lograr el reconocimiento del Área de Capacitación Específica (ACE) en Neuropediatría, como mecanismo para estandarizar competencias, definir itinerarios formativos, y garantizar la calidad asistencial homogénea en todo el sistema sanitario; fundamental todo ello en áreas complejas como el sueño infantil.

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