Publicado 30/07/2026 12:55

Investigadora asegura que el riesgo de infección grave por la 'bacteria carnívora' es "bajo" en población general

Precisa que las personas con perfiles de vulnerabilidad tienen un riesgo mayor de enfermedad grave

Imagen al microscopio, coloreada, de la bacteria 'Vibrio vulnificus'.
Imagen al microscopio, coloreada, de la bacteria 'Vibrio vulnificus'. - ISCIII

MADRID, 30 Jul. (EUROPA PRESS) -

La investigadora Silvia Herrera, del Centro Nacional de Microbiología (CNM) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), ha asegurado que el riesgo de infección grave en la población general por 'Vibrio vulnificus', la conocida como 'bacteria carnívora', es "bajo" y los casos de sepsis, fascitis necrosante y amputaciones "son reales, pero infrecuentes".

'Vibrio vulnificus' pertenece al género 'Vibrio', bacterias que están presentes de forma natural en ciertos ambientes acuáticos y pueden causar enfermedad. Sus vías de transmisión son principalmente dos, el consumo de marisco crudo o poco cocinado y el contacto de heridas abiertas con agua marina o salobre contaminada.

Aunque 'Vibrio vulnificus' es responsable de las infecciones más graves, Herrera ha querido tranquilizar frente a la desinformación y los mensajes excesivamente alarmistas que circulan entre la población. Como respalda la evidencia científica, la exposición a esta bacteria, por ejemplo, mediante el baño en el mar Mediterráneo, es segura para la población general.

La investigadora ha señalado que las personas con perfiles de vulnerabilidad, como hepatopatía crónica, diabetes, inmunosupresión u otras enfermedades crónicas, así como personas de edad avanzada, tienen un riesgo mayor de enfermedad grave. En estos grupos existe una mayor probabilidad de desarrollar infecciones invasivas, infecciones de tejidos blandos o infecciones sanguíneas.

La bacteria puede producir tres cuadros clínicos principales, como son la gastroenteritis; la infección de una herida, incluyendo dolor, enrojecimiento e hinchazón de la zona afectada, además de calor localizado, cambios de coloración de la piel y posible exudado de la herida; y, en caso de que la infección pase a la sangre, sepsis.

Herrera ha señalado que los cuadros más extremos, sepsis y fascitis necrosante, no son la evolución habitual de la infección ni de la exposición a la bacteria, aunque el riesgo de desarrollar estas complicaciones es significativamente mayor en personas con factores de vulnerabilidad preexistentes.

NO ES UNA BACTERIA 'COME CARNE'

En cuanto al uso frecuente del término 'bacteria carnívora' para denominar a este patógeno, Herrera ha reconocido que "es llamativo y puede resultar alarmante", pero ha afirmado que es "impreciso" científicamente.

Según ha explicado, la denominación se utiliza porque, "en raras ocasiones", 'V. vulnificus' puede causar fascitis necrosante, una infección grave en la que se produce una rápida destrucción de los tejidos blandos alrededor de la zona afectada. Sin embargo, ha apuntado que eso no significa que la bacteria "coma carne".

Además, ha comentado que no es la única bacteria capaz de producir fascitis necrosante. Por ello, ha referido que utilizar el término "bacteria carnívora" sin contexto puede transmitir una percepción del riesgo muy superior al real para la población general.

Herrera ha detallado que los casos de vibriosis producidos por bacterias del género 'Vibrio' en Europa son "relativamente poco frecuentes", pero han aumentado en determinadas zonas costeras en los últimos años, especialmente durante los meses más cálidos, una situación que se ha asociado a temperaturas más elevadas del agua, que favorecen la proliferación de la bacteria, así como a una mayor sensibilización clínica y a mejoras de las capacidades diagnósticas y de vigilancia epidemiológica.

Los países de la región del mar Báltico han sido los que han notificado con mayor frecuencia incrementos estacionales de casos. Mientras, en España, se han detectado distintas especies de 'Vibrio' tanto en aguas costeras como en productos marinos, pero la investigadora ha insistido en que su presencia no implica necesariamente la aparición de la enfermedad, ya que forman parte natural de determinados ecosistemas acuáticos.

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