Archivo - La lucha contra la lepra. - LA FUNDACIÓN FONTILLES - Archivo
MADRID, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -
Los casos de lepra, enfermedad que en 2024 registró 172.717 nuevos casos en todo el mundo, cayeron un 5 por ciento respecto a 2023, pero suponen casi un 40 por ciento más de los 123.500 casos que se habían establecido para 2025 por la Estrategia Mundial contra la Lepra 2021-2030, según la Fundación Fontilles, que ha difundido los datos recopilados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con motivo de la celebración del Día Mundial contra la Lepra el próximo domingo 25 de enero.
Estos datos, publicados en la revista 'Weekly Epidemiological Record', han mostrado que el número de personas afectadas que presentaban discapacidades visibles ascendió a 9.124, un 5,3 por ciento de las nuevas detecciones, lo que sitúa la tasa de discapacidad en 1,1 casos por millón de habitantes, lejos de los 0,68 casos establecidos como hito para el año pasado.
Los nuevos casos detectados entre niños y niñas menores de 15 años ascendieron a 9.397, lo que indica una tasa de 4,7 casos por millón de población infantil, frente a los 4,24 previstos para 2025 y los 0,77 para 2030. Asimismo, las recaídas se han incrementado en un 23,1 por ciento, al pasar de 3.644 a 4.486.
La directora de Sensibilización y Voluntariado de Fontilles, Yolanda Sanchis, ha alertado de que "la aparición de casos de lepra en niños y niñas es un indicador de transmisión reciente, las detecciones con discapacidades asociadas constatan el retraso en el diagnóstico, y las recaídas evidencian fallos en la vigilancia de la evolución del tratamiento".
Como ha explicado Sanchis, la situación de la enfermedad no ha cumplido aún con "las tres metas de la Estrategia Mundial contra la Lepra 2016-2020: menos de un caso con discapacidad visible por cada millón de habitantes, ningún nuevo caso de menores de 15 años con discapacidad, y ningún país con leyes discriminatorias para las personas que padecen o han padecido la enfermedad".
La OMS, además, ha constatado 256 nuevos casos de la enfermedad con discapacidades visibles asociadas entre niños y niñas y la existencia de 81 leyes discriminatorias, cifra que la Federación Internacional de Asociaciones de Lucha contra la Lepra (ILEP) eleva a 140.
DISTRIBUCIÓN DESIGUAL
Los nuevos casos de lepra se distribuyen de manera dispar por regiones y género. El 72 por ciento de ellos (124.295 casos) se concentran en el Sudeste Asiático, el 13,7 por ciento (23.600 casos) en América, el 11,1 por ciento (19.171 casos) en África, el 1,8 por ciento (3.145 casos) en el Pacífico Occidental y el 1,4 por ciento (2.409 casos) en el Mediterráneo Oriental. En Europa, mientras tanto, solo se han notificado 97 casos.
El 96 por ciento de los supuestos, lo que supone 165.758 casos, se concentran en India (100.957 casos, el 58,5%) Brasil (22.129 casos, el 12,8%) e Indonesia (14.698 casos, el 8,5%). Lejos de que las cifras desciendan en todos los lugares, los nuevos casos se han incrementado un 16,1 por ciento en la región del Pacífico Occidental, pasando de 2.708 a 3.145 casos. 10 de los 23 países "considerados prioritarios" han sufrido también este aumento: Angola, Comoros, Costa de Marfil, Etiopía, Indonesia, Kiribati, Madagascar, Mozambique, Filipinas y Sudán.
Asimismo, la ILEP ha advertido de que la disminución en India, en torno a 7.000 casos menos, puede deberse a la falta de campañas de detección de casos. En otros países como Sudán del Sur, Somalia o Etiopía, donde los casos detectados han caído un 60,2 por ciento, un 34,2 por ciento y un 19,3 por ciento, respectivamente, se deben, con mucha probabilidad, al deterioro de la situación de seguridad que afecta a los programas de lepra. A esto se le suma que las detecciones entre mujeres y niñas solo suponen el 40,2 por ciento del total, lo que "indica una brecha de género en el acceso a los servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento".
Según estas cifras, cada día se detectan 474 nuevos casos de lepra en el mundo, 25 de ellas con discapacidades visibles y 26 son niños y niñas. Esta enfermedad tiene cura desde hace 40 años, un tratamiento facilitado por la OMS de dos pastillas diarias durante entre seis meses y un año que eliminan la bacteria 'Mycobacterium leprae', y puede impedir, si se suministra a tiempo, "el desarrollo de discapacidades".
"Si la lepra sigue existiendo, pese a la posibilidad de curación y la existencia de medicación, es por algo menos visible pero más peligroso que la enfermedad en sí: el miedo", explica Yolanda Sanchis. El miedo al rechazo hace que las personas "escondan los primeros síntomas" hasta que es demasiado tarde. "Ninguna persona debería sufrir las consecuencias de una enfermedad que hoy sabemos cómo curar, debido al desconocimiento, al miedo que la rodea o a los fallos en los sistemas de salud que impiden el acceso al tratamiento", ha continuado.
Desde Fontilles han puesto en marcha la campaña '474 razones + 1 para actuar hoy: la lepra se cura', que tiene el objetivo de concienciar sobre la necesidad de acabar con la enfermedad para que nadie sufra "sus consecuencias físicas y sociales". Para ello, la entidad desarrollará este año 24 proyectos de cooperación sanitaria en India, Mozambique, República Democrática del Congo, Malawi, Brasil y Bolivia, en las que 2.465.000 personas se beneficiarán de manera directa o indirecta.
LA LEPRA EN ESPAÑA
Durante 2025, el Registro Estatal de Lepra del Centro Nacional de Epidemiología- Instituto de Salud Carlos III (CNE-ISCIII) notificó 10 nuevos casos de lepra en España (6 hombres y 4 mujeres): 3 en Madrid, 2 en Cataluña, 2 en Castilla-La Mancha, 1 en Andalucía, 1 en Asturias y 1 en Cantabria. Entre 2015 y 2024 se notificaron 97 casos de la enfermedad según el Boletín Epidemiológico Semanal del CNE-ISCIII, con la mayor prevalencia en la franja de edad de entre 25 y 44 años, que acumula 54 casos.
Con motivo del Día Mundial contra la Lepra que se celebrará el próximo domingo 25 de enero, la Fundación Fontilles quiere concienciar sobre esta patología que afecta fundamentalmente a la piel y a los nervios, y que puede generar "parálisis y discapacidades irreversibles".
La eliminación de esta "enfermedad tropical desatendidad" es una de las metas marcadas por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas para 2030. Aunque se puede prevenir y curar con un bajo coste, cada año causan la muerte y discapacidad de miles de personas por las "dificultades de distribución del tratamiento a los colectivos afectados".