Publicado 09/03/2021 07:51CET

La inseguridad alimentaria puede dificultar la pérdida de peso

Archivo - Hombre con obesidad. Sobrepeso. Barriga
Archivo - Hombre con obesidad. Sobrepeso. Barriga - IMEO - Archivo

   MADRID, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -

   La inseguridad alimentaria, o la falta de suficientes alimentos saludables para mantener un estilo de vida activo y saludable, puede ser un factor negativo a la hora de intentar perder peso, incluso en las intervenciones intensivas, según publican los investigadores en la revista 'Annals of Internal Medicine'.

   Los participantes con obesidad e inseguridad alimentaria perdieron menos peso que los participantes obesos con seguridad alimentaria durante 24 meses cuando siguieron una intervención intensiva basada en el estilo de vida para perder peso. Estos hallazgos de un análisis post hoc del estudio PROPEL (Promoción de la pérdida de peso exitosa en la atención primaria en Louisiana)su gieren que se necesitan enfoques de pérdida de peso que aborden tanto la obesidad como la inseguridad alimentaria.

   La inseguridad alimentaria se asocia con un mayor peso corporal en los adultos, especialmente en las poblaciones desatendidas. Investigadores del Pennington Biomedical Research Center, Baton Rouge, en Estados Unidos, utilizaron datos del estudio PROPEL, que asignó al azar a los participantes a una intervención de alta intensidad basada en el estilo de vida o atención habitual para la pérdida de peso y siguió el progreso durante 24 meses, para determinar si la inseguridad alimentaria tuvo un efecto sobre los resultados de la pérdida de peso.

   La inseguridad alimentaria de los participantes se evaluó mediante un breve cuestionario. Aquellos con dos o más respuestas afirmativas fueron categorizados como inseguros alimentarios.

   En el transcurso del período de estudio, los investigadores evaluaron las diferencias en el peso corporal entre los pacientes con seguridad alimentaria y los pacientes con inseguridad alimentaria, lo que explica una variedad de características de los pacientes.

   A los 24 meses, los participantes asignados al azar a la intervención intensiva de estilo de vida perdieron más peso que los del grupo de atención habitual, independientemente del estado de seguridad alimentaria; sin embargo, la intervención pareció ser menos eficaz entre quienes padecían inseguridad alimentaria.

   La diferencia de peso absoluto medio entre los grupos de intervención y atención habitual fue de 5,2 kg entre los pacientes con seguridad alimentaria y 2,7 ??kg entre los pacientes con inseguridad alimentaria. La diferencia de peso absoluto medio entre los grupos de intervención y atención habitual fue 2,5 kg menor entre los pacientes con inseguridad alimentaria que entre los pacientes con seguridad alimentaria.

   Según los autores del estudio, es posible que los médicos deseen evaluar a los pacientes con obesidad para detectar la inseguridad alimentaria. Los programas de pérdida de peso eficaces deberán abordar este problema, recomiendan.