Publicado 10/07/2020 07:47CET

El plasma sanguíneo transmite los efectos restauradores del ejercicio al cerebro

El plasma sanguíneo transmite los efectos restauradores del ejercicio al cerebro
El plasma sanguíneo transmite los efectos restauradores del ejercicio al cerebro - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo

   MADRID, 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Los beneficios neurológicos del ejercicio se transfieren a través de los factores sanguíneos circulantes, de acuerdo con un nuevo estudio, que muestra que ratones ancianos y sedentarios que recibieron transfusiones de plasma de ratones que se ejercitan regularmente obtuvieron los efectos regenerativos en el cerebro sin tener que golpear la rueda para correr.

   Los resultados, que publica la revista 'Science', pueden ayudar a identificar nuevos enfoques terapéuticos para el envejecimiento cerebral saludable, ya que la investigación ha demostrado que el ejercicio transmite una amplia variedad de beneficios para la salud tanto en modelos animales como humanos, incluidos los efectos sobre la función regenerativa y cognitiva de los cerebros que envejecen.

   Como tal, el ejercicio se considera útil para promover el envejecimiento saludable y mitigar las enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad. Sin embargo, para algunas personas mayores, la fragilidad física o la mala salud impiden su capacidad para hacer ejercicio, destacando la necesidad de enfoques accesibles que confieran beneficios terapéuticos similares al ejercicio.

   El equipo investigador de la Universidad de California evaluó si los factores sanguíneos circulantes inducidos por el ejercicio podrían transferir los efectos restauradores del ejercicio de un ratón a otro. Transfirieron plasma de ratones adultos (6-7 meses) y ancianos (18 meses) que se ejercitan regularmente a ratones envejecidos en gran parte inactivos.

   Independientemente de la edad, el plasma de ratones ejercitados resultó en una función mejorada en el hipocampo envejecido de ratones sedentarios.

   Identificaron a GPLD1, una proteína abundante en el hígado e inducida en el plasma de ratones ejercitados, como un factor sanguíneo potencial responsable de mediar el efecto. Además, los autores muestran que también se incrementa en el plasma de humanos ancianos físicamente activos.