Publicado 09/02/2026 17:25

La retinopatía diabética presenta biomarcadores de inflamación antes de que aparezcan daños en los ojos

Archivo - Retinopatía diabética
Archivo - Retinopatía diabética - MEMORISZ/ ISTOCK - Archivo

   MADRID, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Un nuevo estudio muestra que la retinopatía diabética -una de las principales causas de pérdida de visión en personas con diabetes- presenta signos claros de inflamación y daño vascular desde sus fases más tempranas, incluso antes de que aparezcan complicaciones visibles en el ojo.

   El trabajo ha sido liderada por científicos de la Unidad de Investigación Oftalmológica 'Santiago Grisolía' de FISABIO y apoyado por la Red de Enfermedades Inflamatorias (RICORS-REI). Los investigadores han analizado el humor acuoso, un líquido transparente situado en la parte anterior del ojo, y han encontrado que los pacientes con retinopatía diabética en fases iniciales de su evolución, presentan mayores niveles de moléculas relacionadas con la inflamación crónica y la alteración de los vasos sanguíneos que los diabéticos sin retinopatía y los controles.

   Estos cambios moleculares se detectan cuando no hay ningún signo en fondo de ojo, lo que indica que la enfermedad comienza a desarrollarse de forma silenciosa mucho antes de manifestarse los cambios retinianos en los estadios más avanzados. Algo que abre la puerta a que estas moléculas puedan ser usadas como biomarcadores diagnósticos preventivos.

   La investigación ha sido publicada recientemente en 'International Journal of Molecular Science', y lleva por título 'Exploring Molecular Signatures Associated with Inflammation and Angiogenesis in the Aqueous Humor of Patients with Non-Proliferative Diabetic Retinopathy' (explorando firmas moleculares asociadas con la inflamación y la angiogénesis en el humor acuoso de pacientes con retinopatía diabética no proliferativa).

   Entre los biomarcadores identificados destacan varias interleucinas (IL), como la IL-1B y la IL-6, proteínas que actúan como mensajeros del sistema inmunitario y que se asocian a procesos de inflamación crónica.

   También se han detectado niveles elevados de VEGF (vascular endothelial growth factor o factor de crecimiento del endotelio vascular), una molécula implicada en la angiogénesis, es decir, en la formación anómala de nuevos vasos sanguíneos; de GM-CSF (granulocyte-macrophage colony-stimulating factor o factor de estimulación de colonias de granulocitos y macrófagos), que estimula células del sistema inmune, y de varias quimiocinas, proteínas que atraen células inflamatorias, como MCP-1 o IP-10. La presencia aumentada de estos mediadores sugiere que, incluso en fases tempranas de la enfermedad, existe una respuesta inflamatoria localizada dentro del ojo.

   Los resultados del estudio indican que este perfil molecular -denominado firma inflamatoria y angiogénica- podría tener un alto valor como herramienta de diagnóstico precoz y estratificación del riesgo, permitiendo identificar a los pacientes con mayor probabilidad de progresión antes de que aparezcan lesiones visibles en la retina. Además, abre la puerta al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas dirigidas específicamente contra estas moléculas, con el objetivo de frenar el daño vascular y preservar la visión en personas con diabetes.

   Una de las autoras de este trabajo, Maria Dolores Pinazo, catedrática de Oftalmología de la Universidad de Valencia, directora de la Unidad de Investigación en Oftalmología del FISABIO y miembro de la Red de Enfermedades Inflamatorias, de la que es investigadora principal por el nodo de Valencia, explica que este descubrimiento es muy satisfactorio, ya que permite avanzar en el diagnóstico molecular de la retinopatía diabética e incluso personalizar las actuaciones terapéuticas, de cara a prevenir la pérdida visual en pacientes diabéticos.

LA RETINOPATÍA DIABÉTICA COMO ENFERMEDAD INFLAMATORIA

   La retinopatía diabética es una complicación ocular asociada a la diabetes mellitus tipo 2, una enfermedad metabólica crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre. Se produce cuando el exceso de glucosa daña progresivamente los pequeños vasos sanguíneos de la retina, el tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo. En sus fases iniciales, conocidas como retinopatía diabética no proliferativa (NPDR), la enfermedad puede avanzar de forma silenciosa, y sin síntomas visuales.

   Los resultados refuerzan la idea de que la retinopatía diabética no es solo una enfermedad vascular, sino un proceso complejo en el que la inflamación desempeña un papel clave desde el inicio. Este entorno inflamatorio puede contribuir al daño progresivo de la retina y facilitar la aparición de complicaciones que afectan de forma irreversible a la visión.

   Un aspecto relevante es que el humor acuoso puede obtenerse de forma segura durante cirugías habituales, como la operación de cataratas o de glaucoma. Esto abre la puerta a utilizar este líquido como una fuente de información biológica para detectar de manera precoz cambios asociados a la enfermedad, evaluar el riesgo de progresión y, en el futuro, personalizar el seguimiento y el tratamiento de los pacientes con diabetes.

   Además, el estudio sugiere que los tratamientos actuales, centrados principalmente en la etapa preproliferante moderada, o grave, o en la proliferante, en frenar el crecimiento de neovasos, podrían complementarse en el futuro con terapias dirigidas a controlar la inflamación, especialmente en fases tempranas, cuando aún es posible prevenir un daño mayor.

   En conjunto, estos hallazgos apoyan un enfoque más preventivo y personalizado de la retinopatía diabética, con el objetivo de actuar antes de que la enfermedad cause una pérdida visual significativa y mejorar así la calidad de vida de las personas con diabetes.

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