"China blanca", la nueva droga mortal mexicana

Drogas, heroína, opio
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Publicado 16/04/2018 21:46:45CET

   CIUDAD DE MÉXICO, 16 Abr. (Notimérica) -

   Tradicionalmente, la heroína producida en México ha sido color café oscuro, de ahí recibió su apodo de "chapopote mexicano", y era consumida principalmente en las ciudades de la costa oeste de Estados Unidos. En cambio, los consumidores de la costa este prefieren la "china blanca", una variedad de heroína blanca en polvo, popularizada por los traficantes chinos a principios del siglo pasado.

   Este nuevo opiáceo con el que trafican los cárteles mexicanos ha matado en la última década a 5.000 estadounidenses y 600 canadienses.

   Esta droga que nació de una flor cultivada en los campos de una de las regiones más pobres de México, está entrando por todas las arterias de Estados Unidos y ya comienza a ganar adeptos en México debido a su bajo coste, entre siete y diez dólares la dosis en pastilla o en polvo, y su potencia, hasta 50 veces más potente por el efecto del "fentanilo", un analgésico muy adictivo que la medicina utiliza con prescripción para enfermos de cáncer.

   La exembajadora de EEUU en México, Roberta Jacobson, indicó que en 2015 en su país, más de 33.000 personas habían muerto a causa de sobredosis por opioides. No se refirió a alguna droga en particular, pero llamó la atención sobre el aumento de la cifra, porque esas muertes significaban un incremento de 77% con respecto del año anterior.

   En EEUU la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA) ha identificado a los cárteles mexicanos, principalmente el Cártel de Sinaloa, como los principales distribuidores de heroína en Estados Unidos, por encima de los colombianos y las mafias chinas.

   El bajo número de incautaciones de "fentanilo" llama la atención porque los cárteles mexicanos forman parte del triángulo del tráfico de "China Blanca" que tiene su origen en China, pasa por México y llega a Estados Unidos.

   Obedeciendo la regla básica de la demanda y la oferta, los cárteles mexicanos han cambiado sus métodos de procesamiento del opio, introduciéndose a un mercado creciente, generando una amenaza para la salud y la seguridad pública que "se extiende a un ritmo sin precedentes", de acuerdo con varios informes de la DEA.