Mario Molina, el último científico iberoamericano reconocido con un Nobel, cumple 74 años

 

Mario Molina, el último científico iberoamericano reconocido con un Nobel, cumple 74 años

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Jose Mario Molina
GERARDO GARCIA / REUTERS
Publicado 19/03/2017 7:29:35CET

    CIUDAD DE MÉXICO, 19 Mar. (Notimérica) -

   El mexicano e ingeniero químico Mario Molina, premio Nobel de Química en 1995 por su dilucidación de la amenaza a la capa de ozono de la Tierra por parte de los gases clorofluorocarbonos (CFC), celebra hoy su 74 cumpleaños.

   Entre 1967 y 1968 estuvo algunos meses en París y Ciudad de México, posteriormente ingresó en el programa de doctorado en fisicoquímica de la Universidad de Berkeley, California (Estados Unidos), donde se incorporó al grupo de investigación. Cuatro años después obtuvo el doctorado y en 1973 se convirtió en investigador asociado en la Universidad de California junto al que sería su compañero de premio Nobel, Sherwood Rowland. A partir de entonces formó parte del profesorado en dicha universidad y lideró sus propias investigaciones.

   Su labor y contribución más importante fue en 1974, año en el que Rowland y él alertan sobre la creciente amenaza que el uso de los gases CFC supone para la capa de ozono. A pesar de la incredulidad de la comunidad científica, ambos químicos consiguieron el reconocimiento a escala internacional y pudieron estar presentes en reuniones en las que se fijaron los parámetros de control que debía tener cada país.

   Estas investigaciones dan lugar a la firma del Protocolo de Montreal, tratado que ha sido considerado como un ejemplo excepcional de cooperación internacional que ha enfrentado un problema ambiental a escala global. Fue un verdadero hito histórico que más de 20 países se pusieran de acuerdo en aplicar medidas para erradicar una amenaza que ni se huele, ni se siente, ni se ve.

   

   Recibió el premio Nobel de Química el 11 de octubre de 1995 por su aportación al científico y en diciembre del mismo año, Molina, Rowland y Crutzen fueron premiados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) por su contribución a la protección de la capa de ozono.

   En noviembre de 2008 Molina fue elegido asesor del equipo de transición del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para ocuparse de cuestiones medioambientales. En 2013 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad de manos del mismo, en una ceremonia en la que se exalta su curiosidad y creatividad como científico.

   

   Según Mario Molina, "Estados Unidos sufrirá trastornos de dimensiones insospechadas, así que es urgente tomar cartas en el asunto. El cambio climático está saliendo muy caro en términos ambientales, pero es relativamente barato si solo pensamos en el presente", ha señalado el científico.

   Actualmente continúa trabajando en el desarrollo sustentable de nuevas formas de producción y concienciando sobre la gravedad del cambio climático. Un problema al que debemos hacer frente ya que es irreversible y necesita un desarrollo económico vigoroso. Si no empezamos a actuar ahora las generaciones futuras están perdidas.

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