Actualizado 23/02/2015 11:30 CET

El mexicano Iñárritu, de DJ a ganador del Oscar a mejor director

 El Cineasta Mexicano Alejandro González Iñarritu
Foto: REUTERS

MÉXICO DF, 23 Feb. (Reuters/Notimérica) -  

   El cineasta mexicano Alejandro González Iñarritu se ha alzado este domingo en Los Ángeles con el Oscar en la categoría de mejor director y su filme, 'Birdman', ha obtenido la estatuilla a la mejor película y mejor guión original. Desde que comenzó su carrera en el cine a finales de 1990, proveniente del mundo de la publicidad, Iñarritu se ha caracterizado por su ambición y perfeccionismo al límite.

   Ahora tiene 51 años y lleva casi dos décadas dedicado a la gran pantalla, pero comenzó siendo un muy joven DJ, que pinchaba música rock en una radio de Ciudad de México. El protagonista de 'Birdman', Michael Keaton, le ha definido como "apasionado y loco", adjetivos a los que se suma la crítica, añadiendo otros como solemne o pretencioso.

   El propio Iñárritu, de barba canosa y cabellos despeinados, reconoce que puede llegar a ser una pesadilla para quienes trabajan con él debido a su obsesión por lograr los personajes y la estética que desea.

   Sin embargo, son muchos los actores que se han sentido atraídos por sus proyectos, que están lejos de los estándares de Hollywood. Para muchos, Iñárritu ha seguido la estela de sus compañeros de profesión Alfonso Cuarón, premiado como mejor director el año pasado por 'Gravity', y Guillermo del Toro.

   "Lo que me gusta son los personajes que tienen debilidades, flaquezas, contradicciones (...) No me gustan los personajes certeros ni heroicos ni predicadores, me gustan los seres humanos con todas sus fortalezas y sus flaquezas", afirmó Iñárritu recientemente al canal mexicano Excelsior TV.

   Desde su primera obra estelar del 2000, 'Amores Perros', Iñárritu no ha tenido miedo de orquestar diferentes líneas narrativas intercaladas a un ritmo frenético, reflexionando a la vez sobre la muerte y el sentido de la existencia.

   "No oculta su pretensión sociológica, su ambición panorámica de un estado de ánimo llamado 'la Ciudad de México en tiempos de crisis'", dijo en su momento el crítico de cine Gustavo García sobre su ópera prima.

HOGUERA DE LAS VANIDADES

   Sus trabajos posteriores elevaron aún más su apuesta en presupuesto y reparto. A pesar de estar ya cómodamente instalado en el 'star system' de Hollywood a inicios de la década del 2000, Iñárritu no disminuyó ni un la densidad de sus obras.

   '21 Gramos' (2003), 'Babel' (2006) y 'Biutiful' (2010) cosecharon premios en todo el mundo y una nominación al Óscar a mejor director, manteniendo su esquema de historias entrelazadas y de tono desolador.

   Pero fue el humor corrosivo y su crítica visión de esa hoguera de vanidades que es el mundo del espectáculo lo que lo llevó a completar una de sus obras más logradas. Por primera vez en clave de comedia, aunque no menos ambiciosa, el director abordó con 'Birdman' lo que él mismo denomina la "enfermedad de popularidad" que aqueja a toda la sociedad.

   "He sido todos ellos o los he conocido, o los he observado o he sido víctima de ellos", dijo Iñárritu en enero al referirse a los personajes de la película en una entrevista para el blog The Playlist.

   'El Negro', como lo llaman cariñosamente en México, no fue un joven cinéfilo que devorara películas de los maestros del cine, sino que su principal influencia artística fue la música, según aseguró en una entrevista.

   Estudiando Ciencias de la Comunicación en su ciudad natal, comenzó como DJ de una radio de rock a finales de la década de 1980, que después dirigiría hasta convertirla en una de las más populares e influyentes de México.

   Nunca llegó a terminar la carrera, porque estaba obsesionado por su trabajo: "Nos la pasábamos trabajando, pero no nos dábamos cuenta, para nosotros era parte de la diversión (...) Dejamos la escuela el estudio, porque ya no nos daba tiempo de regresar", según confesó recientemente Martín Hernández, compañero de ruta de Iñárritu y nominado al Oscar en la categoría de Mejor Sonido.