Recordando a Rubén Darío y el modernismo literario

AZUL
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Publicado 06/02/2018 9:38:18CET

   MANAGUA, 6 Feb. (Notimérica) -

   Rubén Darío, el principal representante del modernismo literario, dejó su pluma para siempre un 6 de febrero. Desde 1916, el mundo de la poesía en español echa de menos a uno de sus maestros más importantes, el nicaragüense Félix Rubén García Sarmiento, como realmente se llamaba.

   Nació el 18 de enero de 1867 en Ciudad Darío, Nicaragua, y fue criado por su abuela tras la separación de sus padres. Comenzó a escribir poesía muy joven y, a los 14 años, cuando comenzó a trabajar como secretario en l Biblioteca Nacional de Managua, se le empezó a conocer como el "poeta-niño".

   A los 15 años se traslada a El Salvador y, posteriormente, a Chile, donde en 1888 publica su primera obra: "Azul...". Este libro, contenedor de poemas y cuentos, es considerado el mejor representantes del modernismo literario.

   Este movimiento, al que el estilo de Rubén Darío estuvo siempre fuertemente ligado, se basa en la renovación del lenguaje y la métrica para crear fuertes imágenes. De carácter aristócrata y urbanita, el modernismo pretende aislarse del aquí y el ahora y trasladar al lector a "altas torres de marfil".

   Durante los siguientes años de su vida, Rubén Darío se instaló en diferentes países de Centroamérica mientras trabajaba como periodista y creaba sus poemas. En 1892 viajó a España como miembro de la delegación diplomática de Nicaragua y en este país conoció a diversas personalidades en literatura, en las que influyó y por las que fue influido, como José Zorrila y Emilia Pardo Bazán.

   Entre 1893 y 1896 regresó a América, esta vez a Buenos Aires, país donde publicó obras como 'Los raros' y 'Prosas profanas y otros poemas'. De este último poemario procede la 'Sonatina' de Rubén Darío, uno de sus poemas más famosos conocido por sus primeros versos: "La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa?".

   Su profesión como periodista, durante estos años en el diario argentino 'La Nación', le llevó de nuevo a España como corresponsal, país desde el que redactaba crónicas que posteriormente fueron recopiladas en la obra 'España Contemporánea. Crónicas y retratos literarios'. Se relacionó con otros poetas, también adalides del modernismo, como Juan Ramón Jiménez y Jacinto Benavente.

   En 1902 también tuvo contacto, pero esta vez en París, con otro poeta español, Antonio Machado, entre los cuales surge mutua admiración. Y es en 1903 cuando ascendió en su carrera diplomática y fue nombrado cónsul. Durante esta época publicó otro de sus poemarios capitales: 'Cantos de vida y esperanza, los cisnes y otros poemas', una obra editada por Juan Ramón Jiménez.

   Tras varios cargos diplomáticos en Europa, volvió a América en 1910 y dedicó tres años a viajar por la región y redactar su autobiografía bajo el título 'La vida de Rubén Darío escrita por él mismo' y una obra sobre su producción literaria, que titula 'La historia de mis libros'.

   Finalmente vuelve a Nicaragua, su país de origen, donde falleció el 6 de febrero de 1916 a la temprana edad de 49 años, dejando tras de sí décadas de brillante literatura, y obras que constituyen los mejores representante del modernismo del siglo XX.

   A día de hoy, Rubén Darío es reconocido como uno de los mejores poetas del mundo en lengua castellana.