Publicado 02/09/2026 11:11

El Club de Exportadores pide suspender dos medidas climáticas de la UE por mermar la competitividad industrial

Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores
Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores - EL CLUB DE EXPORTADORES

MADRID 2 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Club de Exportadores e Inversores Españoles ha planteado poner en suspensión el sistema europeo de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés) y el mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM), al considerar que ambos instrumentos elevan los costes de la industria europea, impulsan la inflación y ponen en riesgo el empleo y la competitividad exterior.

Así lo recoge una nota técnica elaborada para la organización por Antonio Merino, técnico comercial y economista del Estado, que analiza el impacto de ambos mecanismos sobre la actividad industrial de la Unión Europea.

Según el estudio, la combinación del ETS y el CBAM produce un efecto equivalente a la introducción de "un arancel interno", al obligar a los productores europeos a asumir el coste del carbono integrado en la energía y los materiales empleados, mientras sus competidores de terceros países pueden operar con costes energéticos y regulatorios inferiores.

Merino reconoce que el CBAM mitiga parcialmente el efecto del ETS en determinados productos básicos, como el acero, el aluminio, los fertilizantes o el cemento. Sin embargo, sostiene que no resuelve la situación de los sectores industriales transformadores, cuyos productos importados no están sujetos al mecanismo pese a concentrar una parte relevante del valor añadido industrial europeo.

Además, advierte de que el mecanismo de ajuste en frontera puede introducir nuevos costes a lo largo de las cadenas de producción, lo que agravaría la pérdida de competitividad de las empresas europeas frente a sus rivales internacionales.

MÁS COSTE DEL CARBONO

La nota técnica señala que la presión sobre la industria se ha intensificado en los últimos años por el encarecimiento de los derechos de emisión. Tras la eliminación en 2013 de las asignaciones gratuitas para la generación eléctrica y el endurecimiento, desde 2021, de la senda de reducción del techo de emisiones, el precio del CO2 llegó a alcanzar los 100 euros por tonelada en 2022.

Este incremento repercute especialmente en las actividades con un consumo energético elevado. En el caso de la industria del automóvil, Merino estima que, con un precio de 100 euros por tonelada de CO2, el coste de los derechos de emisión puede situarse entre 600 y 800 euros por vehículo.

Dado que los fabricantes del sector operan con márgenes de entre el 3% y el 6%, el experto calcula que ese sobrecoste podría absorber entre el 30% y el 70% del beneficio unitario.

El efecto sería más acusado en las exportaciones, ya que los bienes producidos en Europa incorporan el coste del carbono soportado durante toda la cadena de producción, mientras que los productos competidores no necesariamente afrontan una carga equivalente.

RIESGO PARA LAS EXPORTACIONES

Merino contempla escenarios en los que el precio del CO2 alcance los 250 euros por tonelada, lo que tendría un efecto significativo sobre la electricidad por la ausencia de asignaciones gratuitas para el sector de generación.

A un precio de 100 euros por tonelada de CO2, el estudio estima que el coste adicional de las emisiones asciende a 30 euros por megavatio hora en la generación con gas natural y a 90 euros por megavatio hora en el caso del carbón.

El economista sostiene que desde 2021 ya se observan descensos de las exportaciones de bienes intensivos en CO2, en un contexto de pérdida de competitividad provocada por el aumento de los costes industriales.

Por ello, propone "poner en 'stand by' el binomio ETS-CBAM", en particular ante la retirada progresiva de las asignaciones gratuitas y el encarecimiento asociado para las empresas europeas.

FERTILIZANTES Y SEGURIDAD ALIMENTARIA

Entre las recomendaciones, Merino plantea moderar sustancialmente el precio del carbono y aproximarlo a los niveles existentes en los países competidores. También reclama excluir del ETS a sectores estratégicos como el de los fertilizantes.

A su juicio, el encarecimiento de estos productos puede tener consecuencias directas sobre la seguridad alimentaria y los precios agrícolas, con efectos inflacionarios "clarísimos".

La nota concluye que la descarbonización no reduce por sí sola la demanda global de bienes intensivos en energía, sino que puede trasladar su producción hacia países con costes energéticos y regulatorios menores.

Por ello, el Club de Exportadores defiende complementar los actuales instrumentos climáticos con una estrategia que combine descarbonización, competitividad y "realismo geopolítico", a fin de preservar la capacidad industrial europea y su posición en los mercados internacionales.

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