Informe 'The Global Cooperation Barometer 2026' elaborado conjuntamente por McKinsey & Company y el World Economic Forum - MCKINSEY & COMPANY Y EL WORLD ECONOMIC FORUM
MADRID 16 Ene. (EUROPA PRESS) -
La cooperación global muestra una notable resiliencia y se mantiene estable pese a las crecientes tensiones geopolíticas y la fragmentación económica, pero se ha reconfigurado hacia modelos más pragmáticos y flexibles.
Así lo concluye el informe 'The Global Cooperation Barometer 2026', elaborado conjuntamente por McKinsey & Company y el World Economic Forum (WEF), que analiza el estado de la colaboración mundial a través de 42 indicadores para cuantificar cómo las naciones colaboran ante retos actuales.
El informe muestra que aunque las métricas asociadas al multilateralismo tradicional se han debilitado, los indicadores vinculados a acuerdos más pequeños y flexibles, como los flujos de datos, el comercio de servicios y determinados movimientos de capital, continuaron expandiéndose a lo largo de 2025.
ESCENARIO DE PROFUNDA TRANSFORMACIÓN
El barómetro evalúa la salud del sistema global a través de cinco dimensiones críticas y revela un escenario de profunda transformación. En este contexto, los niveles de cooperación internacional en comercio y capital se mantienen por encima de los observados en 2019, aunque con una estructura en plena reconfiguración, indica.
Se afianza una orientación hacia socios geopolíticamente alineados ('friend-shoring'), mientras que el comercio de bienes avanza a un ritmo inferior al de la economía global y, en contraste, el comercio de servicios y los flujos de capital conservan un dinamismo significativo.
En innovación y tecnología se registra uno de los mayores motores de crecimiento. El ancho de banda internacional es hoy cuatro veces superior al nivel previo a la pandemia y el flujo de talento tecnológico continúa en aumento, incluso en un contexto de restricciones en insumos críticos como los semiconductores. En este marco, surgen nuevas formas de cooperación en inteligencia artificial e infraestructura 5G entre países alineados.
En el ámbito del clima y el capital natural, las organizaciones señalan que la financiación y las cadenas de suministro globales han impulsado el despliegue de tecnologías limpias, que alcanzaron niveles récord a mediados de 2025.
Aunque China concentró la mayor parte de las nuevas instalaciones renovables, otras economías en desarrollo han intensificado sus esfuerzos. Ante las dificultades del multilateralismo, bloques como la Unión Europea y la ASEAN están combinando objetivos de descarbonización con seguridad energética.
En salud y bienestar, exponen que la cooperación se ha mantenido relativamente estable tras la pandemia. Sin embargo, esta estabilidad oculta una fragilidad creciente: en 2025, la ayuda al desarrollo para salud se redujo de forma drástica afectando especialmente a los países de ingresos bajos y medios.
Finalmente, el análisis indica que la paz y la seguridad muestran un deterioro acelerado. Todos los indicadores se sitúan por debajo de los niveles prepandemia y el aumento del gasto militar, junto con la debilidad de los mecanismos de resolución de conflictos, ha llevado a que las personas desplazadas por la fuerza alcancen un récord histórico de 123 millones.
"REMAPEAR" LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL
Ante una realidad más fragmentada y multipolar, el informe subraya que los desafíos globales, desde la seguridad cibernética hasta el cambio climático, no pueden ser resueltos de forma aislada.
Por ello, McKinsey y el WEF recomiendan a los líderes públicos y privados anticipar los cambios de forma proactiva. Así, sostienen que las organizaciones deben "remapear" su compromiso internacional identificando dónde los acuerdos regionales o "minilaterales" pueden ofrecer resultados más rápidos que los foros globales bloqueados.
En segundo lugar, proponen fortalecer la resiliencia mediante nuevas capacidades. En este punto, abogan por desarrollar flexibilidad operativa para adaptarse a un entorno de flujos comerciales y tecnológicos que cambian de dirección según la geopolítica.
Además, apuestan por adaptar el formato al desafío. Según exponen, no todos los problemas requieren un consenso global y "los líderes deben elegir el formato adecuado (bilateral, regional o sectorial) según la urgencia y el tipo de problema a resolver".
"La cooperación sigue siendo esencial, pero su práctica está evolucionando hacia la agilidad y el pragmatismo", concluye el informe, que apunta que "el éxito en esta nueva era dependerá de la capacidad de encontrar el equilibrio entre la competencia necesaria y la colaboración indispensable".