El desarrollo sostenible en las ciudades, clave para el avance de Iberoamérica

Actualizado 27/02/2019 15:45:01 CET
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   LIMA, 27 Feb. (Notimérica) -

   La urbanización es la fuerza dominante del siglo XXI. Actualmente más de 55 por ciento de la población mundial vive en las ciudades y para el año 2050 esta cifra llegará al 68 por ciento. En base a esto, para lograr la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, advierte la ONU, el compromiso de los Gobiernos nacionales no es suficiente, ya que es a nivel local donde las personas viven, comen, utilizan los recursos y generan desechos.

   "Esto las convierte (a las personas) en actores centrales de la economía global y del desarrollo", asegura la presidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas, Maria Fernanda Espinosa, quien recientemente convocó una reunión de alcaldes de varias partes del mundo, para compartir iniciativas y resaltar la importancia de las acciones locales en el futuro de los países y el mundo entero. Para Espinosa, los Gobiernos locales tienen un papel protagonista para alcanzar los compromisos establecidos, por ejemplo, en el Acuerdo de París, ya que impactan significativamente en el cambio climático.

   Además, tener a más de la mitad de la población del planeta residiendo en estas áreas urbanas implica también mayor contaminación y degradación medioambiental. "La cantidad de residuos sólidos urbanos excede ampliamente la capacidad de la mayoría de las ciudades para gestionarlos. Esto genera un serio problema de sostenibilidad ambiental", recalca.

LA NUEVA AGENDA URBANA

   En 2016, líderes mundiales adoptaron formalmente la Nueva Agenda Urbana, una guía para orientar los esfuerzos en materia de desarrollo en las ciudades para los próximos 20 años. Este plan busca "promover ciudades más incluyentes, compactas y conectadas mediante la planificación y diseño urbano, gobernanza, legislación y economía, y busca crear un vínculo de refuerzo recíproco entre urbanización y desarrollo", según un comunicado emitido por Naciones Unidas tras el acuerdo.

LA ALIMENTACIÓN, EL RETO DE IBEROAMÉRICA

   Uno de los factores incluidos en el plan tiene que ver con el Objetivo número 2 de la Agenda 2030: acabar con el hambre y garantizar la seguridad alimentaria, combatir la malnutrición y el desperdicio de alimentos. En este aspecto, en concreto en Iberoamérica, el gran reto no es hacer frente a la escasez de alimentos, pues esta no existe como tal, sino hacer que los mismos sean accesibles para toda la población."No es que falten alimentos, producimos muchos, exportamos para todo el mundo. El tema es que la población de bajos ingresos no tiene acceso, especialmente a los alimentos frescos de calidad, y ahí es donde la ciudad puede hacer una gran diferencia, encontrar formas de hacerlos más accesibles a su población es el gran desafío", aseguró el director de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, durante una entrevista con Noticias ONU.

   "Tenemos que integrar acciones desde la producción hasta el consumo de alimentos. Las ciudades tienen un papel fundamental en esta transformación tan necesaria de nuestros sistemas alimentarios. Ya no podemos pensar en las áreas rurales y urbanas como una dicotomía, como cosas disociadas. El desarrollo sostenible requiere el fortalecimiento de los vínculos rurales-urbanos basados en un enfoque territorial. Necesitamos promover un continuo rural-urbano", explicó Da Silva.

DESPERDICIO DE COMIDA

   Para la FAO, lo más relevante es que las ciudades se involucren en el combate al desperdicio de alimentos. "Hay una cantidad tremenda de basura que se desecha todos los días, y esa cantidad de basura, es la basura no seca, que son restos de alimentos y productos que pueden ser reutilizados que se pueden usar en la forma de abono, que se puede utilizar en la agricultura orgánica, por ejemplo. Además de eso todas las ciudades de Iberoamérica tienen mercados de productores y el acceso directo del productor al consumidor no solo permite acceder a productos frescos de mejor calidad, sino también a un mejor precio", reconoce la organización.

EL EJEMPLO DE QUITO

   Si hay una ciudad capital de Iberoamérica que pueda ponerse de ejemplo en esta materia esa es Quito. La capital ecuatoriana fue en 2006 sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible, donde se acordó la Nueva Agenda Urbana. "Quito produce más o menos dos mil toneladas de basura al día, y si bien creo que existe cada vez más conciencia respecto a la importancia de separar y de reciclar, es un tema que requiere muchos recursos", aseguró el alcalde en una entrevista.

   Para él, el reto no solamente está en profundizar en la concienciación ciudadana y brindar la infraestructura adecuada, sino en avanzar hacia la transformación de desechos en energías limpias. En Quito ya existe, por ejemplo, la primera planta de generación de biogás. "Son ejemplos que demuestran que se puede avanzar", afirmó Rodas.

   Según su criterio, también es necesario recibir mayor financiación para llevar a cabo estas medidas, para lo que considera imprescindible convertir a las ciudades en un atractivo para la inversión privada.

PERSPECTIVAS

   Tanto para Quito como para otras grandes ciudades capitales de América Latina, la lucha contra el cambio climático se está volviendo un asunto cada vez más prioritario, así como todo lo relacionado con la salud y las cuestiones de género. "Para nosotros el combate al cambio climático es determinante, entonces lo que hicimos fue medir nuestra huella de carbono, establecer no sólo qué volumen de emisiones estamos generando sino también de donde provienen, identificamos que el 56 por ciento de nuestras emisiones provienen de nuestro sistema de movilidad, por lo tanto hemos enfocado las inversiones públicas en eso", aseguró el alcalde de Quito, que ya está construyendo la primera línea de metro "no contaminante" en el país, un proyecto que estará listo para operar a finales de 2019.

   Además, su ciudad ha llevado a cabo un programa de huertos urbanos, con más de 2.500 que se han desarrollado dentro de la ciudad y que abordan varios de los Objetivos: de reducción de pobreza, de temas de género, de seguridad alimentaria o de medio ambiente.