Firma Invitada | Cambios de Gobierno en Iberoamérica. ¿Se abre un nuevo ciclo de endeudamiento?

Monedas de real brasileño
 BRUNO DOMINGOS / REUTERS
Publicado 14/12/2016 17:20:51CET

   Por Ignacio E. Carballo, analista en Microfinanzas de la Universidad Autónoma de Madrid, UBA y CITRA-CONICET, y Sergio Morales, investigador en Ciencia Política y Relaciones Internacionales en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y UBA.

   BUENOS AIRES, 14 Dic. (Notimérica) -

   Desde mediados de los noventa y hasta entrados en el siglo XXI, la economía mundial presenció lo que la literatura denominó "una serie de crisis financieras sistémicas en las economías emergentes". Comenzando con México en 1994, los países del Este Asiático en 1997 (que involucró a Corea del Sur, Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas), Rusia en 1998, la crisis de balanza de pagos en Brasil en 1999 y, como el último eslabón de la cadena, la crisis argentina que comienza a gestarse en 1998-99 pero se precipita a fines del 2001. Uno de los elementos distintivos de las crisis en los años noventa fue su rápida propagación hacia otros países y regiones. En América Latina, el canal conductor de la época fue el peso de la deuda externa pública y privada.

   El economista argentino Guillermo Calvo, quien predijo la crisis mexicana en los noventa, fue quien instaló por primera vez el término "efecto contagio" en referencia a la réplica de la crisis de un país en otras economías de la región. Sin embargo, actualmente sabemos que no sólo las crisis se trasladan, sino también las tendencias políticas-económicas.

   Por ejemplo, diversos politólogos y sociólogos atribuyen el resultado del referéndum de paz con las FARC en Colombia e incluso la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, al "Efecto Brexit" influido a su vez por el referéndum griego en 2015. Esta tesis hace alusión a una tendencia global de pensamiento antisistema de la población, caracterizada por la falta de confianza y representatividad en los partidos políticos que se habría retroalimentado con el devenir de los sucesos globales.

   Si tenemos en cuenta esta mirada integral ¿Podemos preceder una nueva ola de endeudamiento en América Latina?Sin ir más lejos, los procesos de endeudamiento externo en casi toda la región presentan rasgos en común. Por ejemplo, el grueso de los mismos se remonta en su conjunto a la década del setenta, una época caracterizada por las bajas tasas de interés y la amplia liquidez mundial que brindaba facilidades para acceder a créditos externos con el afán de financiar el crecimiento. Similares condiciones a las actuales.

   Pero un factor más importante aún es la posición de México, Argentina y Brasil. Las tres economías han sido históricamente referentes en procesos políticos y económicos dentro del continente. Es por eso que para identificar tendencias regionales es mandatorio analizar los cambios de gobierno y políticas económicas en los tres países.

   En esta línea, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, quien reemplazó a Felipe Calderón, elevó el endeudamiento público del 36.4% del Producto Interno Bruto (PIB) al 50.5% desde el inicio de su administración en 2012 al 2016.

   Según los datos de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, corresponde al mayor endeudamiento mexicano del Siglo XXI. Especialistas alertan que la deuda externa del sector público ha venido experimentando un peligroso crecimiento desde el inicio de la crisis internacional, puesto que en 2008 equivalía a 2.7 % del PIB, al año siguiente pasó a 9.4% y actualmente se ubica en 16.1%. Cabe aclarar que en 1995 la deuda pública externa de México equivalía al 26.5% del PIB.

   En Argentina, según datos oficiales del Ministerio de Economía, la gestión del nuevo presidente Mauricio Macri ha emitido deuda por 46.796 millones de dólares a tan sólo 11 meses de gobierno.

   La emisión de bonos por parte del gobierno, provincias y bancos argentinos en lo que va del año se disparó desde el acuerdo con los Holdouts y ya supera las reservas que posee el Banco Central. El endeudamiento fue tan brusco, que el diario Financial Times lo llamó "la mayor emisión de deuda de un país emergente desde 1996". En términos relativos, la deuda pública argentina queda cerca de los 200.000 millones de dólares, lo cual representa un incremento del 22.5 % en el stock de deuda del país y representa casi el 30% de su PIB. En términos de endeudamiento externo, estimaciones privadas lo ubican en torno del 21% del PIB para 2016 y lo proyectan al 24% para 2017.

   Por su parte, en Brasil, el presidente interino Michel Temer que asumió el pasado 31 de Agosto debido a la decisión del Senado Federal de destituir a Dilma Rousseff, pareciera haber revertido en pocos meses el proceso de desendeudamiento que atravesaba el país. La potencia sudamericana, que había logrado reducir el peso de su deuda pública de un 78.8% del PIB en el año 2002 a niveles del 63.3% en 2014, se enfrenta actualmente políticas de ajustes y endeudamiento.

   Así, según datos del Tesoro Nacional, la deuda pública federal registró un crecimiento del 3.1% en septiembre alcanzando los 954.000 millones de dólares mientras que la deuda externa llegó a los 38.820 millones reflejando un incremento del 0,81% mensual. En este sentido, en materia económica y pesar del corto mandato, pareciera coincidir en términos relativos con las políticas económicas de México y Argentina.

   En conclusión, actualmente es sabido que, a pesar de las bondades que los recursos financieros ofrecían en el corto plazo décadas anteriores, los servicios de la deuda representaron un verdadero obstáculo para el desarrollo de los países latinoamericanos. El acelerado endeudamiento de la región, en aquel entonces influenciado por un paradigma de laissez-faire, libertad económica y auto regulación, se ha manifestado posteriormente en grandes desequilibrios macroeconómicos y crisis de balanza de pagos frente a cambios en el contexto internacional. Cabe preguntarnos entonces y de cara un futuro incierto ¿Quién pagará lo que parece un nuevo ciclo de endeudamiento?

   CV abreviado del autor:Ignacio Esteban Carballo es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires con título cum-laude y magíster por la Universidad Autónoma de Madrid del International Master in Microfinance for Entrepreneurship (IMME) con diploma de honor mediante beca otorgada por la Fundación Carolina. Posee certificados de Analista en Microfinanzas por la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) y UNED de España y de Experto en Microfinanzas (CEMF por la Frankfurt School of Finance & Management, Alemania. A su vez, se encuentra realizando estudios de Maestría en Historia Económica en la Universidad de Buenos Aires y de doctorado en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

   Este último, becado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Se ha desempeñado como Investigador en el Centro de Investigación Aplicada perteneciente a la Escuela de Negocios de la Pontificia Universidad Católica Argentina y en el IAE Business School de la Universidad Austral además de haber colaborado en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y en proyectos de consultoría financiados por el BID-FOMIN. Es profesor en la Universidad Católica Argentina (UCA) en la asignatura Economía Argentina y en Microeconomía II dictada en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente, colabora en investigación en el Centro de Innovación de los Trabajadores (CITRA-CONICET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET).

   Sergio Daniel Morales es Licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales. Es Diplomado Superior en Políticas Públicas en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y posee un Posgrado en Mercados Financieros Globales (UBA). A su vez, se encuentra realizando estudios de Maestría en Finanzas con Orientación a Organizaciones Financieras en la Universidad de Buenos Aires. Se ha desempeñado como Investigador en la Conferencia Permanente de Partidos Políticos para América Latina y El Caribe (COPPPAL) y en el Centro Argentino de Estudios Internacionales (CAEI). Actualmente es Auditor de Gestión en la Auditoria General de la Nación (AGN).