Publicado 24/06/2015 15:04CET

La fortuna de los 16 hombres más ricos de México se multiplica por 5

Carlos Slim.
TOMAS BRAVO / REUTERS

   CIUDAD DE MÉXICO, 24 Jun. (Notimérica) -

   A pesar de las desigualdades, la falta de crecimiento económico y la pobreza, los capitales de los hombres más acaudalados de México han crecido este último año, según publica el informe 'Desigualdad Extrema en México, Concentración del Poder Económico y Político' realizado dentro de la campaña 'Iguales' que está desarrollando OXFAM México.

   Este estudio denuncia esta tamaña desigualdad en un país en el que 23 millones de personas no pueden llenar la cesta de la compra. La 'Standardized World Income Inequality Database' refiere a México dentro del 25% de los países con mayores niveles de desigualdad en el mundo.

   Ante la dificultad de encontrar datos oficiales del Gobierno de México que aclaren los ingresos y gastos de las clases más altas, autores como Campos, Esquivel y Chávez (referidos en el informe de OXFAM México) aseguran que al 1% más rico le corresponde el 21% de lo que genera la nación entera. Otros estudios como el 'Global Wealth Report 2014' señala que el 10% más rico concentra el 64% de toda la riqueza del país.

   El informe de OXFAM México señala que, a pesar de que el número de multimillonarios mexicanos no ha aumentado en los últimos años, lo que sí ha crecido han sido sus fortunas, que equivalen a 142.900 millones de dólares, un importante aumento si tenemos en cuenta que en 1996 no llegaba a los 26.000 millones de dólares.

   Los cuatro principales multimillonarios del país son Carlos Slim, de Grupo Carso, que acumula una riqueza comparable al 6% del PIB nacional, Germán Larrea y Alberto Bailleres, pertenecientes al sector de la minería, y Ricardo Salinas Pliego, de TV Azteca, Lusacell y Banco Azteca.

   OXFAM México denuncia también que en México las políticas fiscales están diseñadas para favorecer a las principales fortunas. El informe critica que estas políticas "parecen estar diseñadas de tal manera que el efecto redistributivo sea mínimo, por no decir nulo".

   Esta desigualdad se ceba, especialmente, con las poblaciones rurales y de habla indígena, que viven en una pobreza extrema, y el estudio aclara que "la tasa de pobreza extrema para la población hablante indígena es casi 4 veces más alta que la de la población en general".

POSIBLES SOLUCIONES.

   El estudio propone una series de soluciones que podrían reducir esta brecha entre clases. La creación de un auténtico estado social es uno de ellos, debiéndose centrar las políticas sociales en los principales derechos como la alimentación, la educación, la salud, etc.

   Modificar las políticas fiscales y hacerlas más agresivas con las rentas más altas, para crear una política redistributiva más justa para toda la población, y que no asfixie a las clases más bajas.

   El gasto público debe identificar las prioridades en materia de educación, salud y acceso a servicios básicos que requiere la población, y se debe garantizar que estos servicios tengan un mínimo de calidad.

   Mejorar y fortalecer la capacidad de compra y el nivel de vida de los trabajadores que perciben un bajo nivel de ingresos. Uno de los beneficios que seguiría a este primero sería el fortalecimiento del mercado interno.

   La transparencia sería algo básico para evitar fraudes. Hacer públicas las declaraciones patrimoniales de todos los miembros de las tres ramas de gobierno: ejecutiva, legislativa y judicial.