Iberoamérica.- Inmigrantes latinoamericanos en EEUU enviarán a sus países 35.800 millones de dólares este año

Actualizado 19/10/2006 4:13:30 CET

WASHINGTON, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los inmigrantes latinoamericanos que trabajan en Estados Unidos enviarán unos 45.000 millones de dólares (35.800 millones de euros) a sus países de origen este año, lo que supone un incremento de 15.000 millones (11.900 millones de euros) con respecto a 2004, según informó hoy por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El informe del organismo, que cubre 48 estados y el distrito de Columbia, se basa en una encuesta encargada por el Fondo Multilateral de Inversiones del BID y realizada entre 2.511 adultos nacidos en América Latina que viven en Estados Unidos.

El dinero enviado por estos inmigrantes representa alrededor de tres cuartas partes de los 60.000 millones de dólares (47.800 millones de euros) que recibirá la región este año en concepto de remesas. Las otras grandes fuentes de estos recursos son Europa y Japón, aunque también hay transferencias de dinero entre países latinoamericanos.

El presidente del BID, Luis Alberto Moreno, indicó en rueda de prensa que si bien las remesas siguen creciendo como fuente de recursos para muchas naciones en vías de desarrollo, el estudio señala que alrededor del 90 por ciento de los ingresos de los inmigrantes permanece en Estados Unidos, estimulando las economías locales.

El ingreso total de los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos se estima en unos 500.000 millones de dólares (398.677 millones de euros) anuales. Según el estudio, unos 12,6 millones de latinoamericanos adultos en este país (73 por ciento), envían remesas regularmente en un promedio del 10 por ciento de sus ingresos.

DONDE HAYA TRABAJO

El encuestador Sergio Bendixen, cuya firma realizó la encuesta para el Fondo Multilateral de Inversiones, explicó que los resultados sugieren que los inmigrantes latinoamericanos no se circunscriben solamente a las tradicionales comunidades identificadas por país de origen, si no que van donde hay empleo.

Comparado con una encuesta similar realizada en 2004, el nuevo estudio ilustra los cambiantes patrones de la inmigración latinoamericana en este país. Los estados con grandes poblaciones de origen hispano (California, Texas, Nueva York y Florida) siguen siendo las grandes fuentes de remesas, pero algunos de los mayores incrementos en volúmenes de transferencias de dinero se dieron en otras regiones.

Georgia, Virginia, Maryland, Pennsylvania, Tennessee, Indiana, Wisconsin, Carolina del Sur, Arkansas, Kansas, Kentucky, Iowa y Nebraska registraron incrementos de más del 80 por ciento con respecto a la encuesta de 2004.

Por su parte, Nuevo México registró el mayor aumento de remesas, 260 por ciento, subiendo de 103 millones de dólares (más de 82 millones de euros) en 2004 a 370 millones de dólares (295 millones de euros) en este año. Según Bendixen, el incremento refleja el ingreso de trabajadores latinoamericanos atraídos por las pujantes industrias de servicios y turismo de ese estado.

RECONSTRUCCIÓN POR EL KATRINA

Louisiana le sigue con un incremento de alrededor del 240 por ciento, al pasar de 61 millones de dólares (48,6 millones de euros) en 2004 a unos 208 millones de dólares (165,8 millones de euros) estimados para 2006. Su población de origen latinoamericano casi se duplicó durante este período por la llegada de jornaleros para las tareas de reconstrucción del huracán Katrina.

En promedio, un inmigrante en Estados Unidos gana unos 900 dólares (717,6 euros) mensuales en su primer empleo, unas seis veces más de lo que ganaba en su país de origen. Según los estándares estadounidenses, tres de cada cinco de estos inmigrantes son de ingresos bajos o moderados, ya que ganan menos de 30.000 dólares (23.900 euros) al año. Más de la mitad de ellos tienen menos de 35 años de edad.

El gerente del FOMIN, Donald F. Terry, comentó que, dadas las tendencias económicas y demográficas predominantes en las regiones en vías de desarrollo y en las naciones industrializadas, es probable que la población extranjera siga aumentando en Estados Unidos a medida que decline la tasa de fertilidad y se jubilen mayores números de trabajadores nativos.