Núria Vilanova y Altagracia Gómez Sierra - CEDIDA
CIUDAD DE MÉXICO 27 May. (EUROPA PRESS) -
El IX Congreso Iberoamericano del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI), que reúne en Ciudad de México a 550 presidentes de compañías líderes y familias empresarias de América Latina y España, ha acogido una jornada centrada en el fortalecimiento de la cooperación iberoamericana, el papel estratégico de Brasil en la región y los desafíos geopolíticos y económicos que marcarán el futuro de Iberoamérica en el nuevo escenario internacional.
Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización de la presidenta Dra. Claudia Sheinbaum, invitó a que los empresarios inviertan en México. El objetivo: que el país se sitúe “entre las diez economías más fuertes del mundo y gracias a eso se reduzca la pobreza y la desigualdad. El mensaje es dar la bienvenida a un país que quiere trabajar y quiere inversiones, que tiene infraestructuras, posición geográfica, capital humano bien formado y tiene muchas ganas de salir adelante y hacer las cosas mejor de la mano de todos ustedes”
Brasil y el futuro compartido de la región
Durante la mañana del martes, el conversatorio ‘Brasil y el futuro compartido de la región’ ha reunido a Alexandre Pupo, secretario general de la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), y André Esteves, chairman de BTG Pactual, quienes han abordado el papel de Brasil como motor económico y actor clave para el desarrollo regional.
En este diálogo, los participantes subrayaron que Brasil, la mayor economía de la región, es protagonista del futuro de Iberoamérica, en una nueva etapa marcada por nuevas alianzas como el Acuerdo UE-Mercosur.
Alexandre Pupo, secretario general OIJ (Brasil), destacó que “Brasil ha vuelto al escenario mundial y tiene una diplomacia muy activa y habla con todo el mundo, tratando de constuir puentes. Además, su papel es mayor gracias a que es un país de fuerte crecimiento, sin inflación, que ha reducido pobreza y desigualdad. Finalmente, es un país con grandes potencialidades que puede aportar mucho ya que la Fuerza de Iberoamérica aumenta con un Brasil más activo”.
André Esteves, chairman BTG Pactual (Brasil), consideró que “el dislocamiento de la geopolítica mundial no es negativo para América Latina sino positivo porque es imprescindible en múltiples ámbitos. Nuestra fuerza es que somos una región pacífica, previsible con ventajas comparativas en agronegocio, materias primas. Somos una potencia energética, de energía limpias. Brasil, en el espacio iberoamericano, debe liderar el desarrollo no solo local sino latinoamericano e implicarse en la integración de la región atrayendo además inversiones extrajeras que ayuden a impulsar nuestro desarrollo. La buena noticia es que el ser más productivos y desarrollados y crecer económicamente depende de nosotros, de América Latina, no de China o EE. UU. Nuestro futuro depende de nosotros mismos”.
La Fuerza de Iberoamérica
En el panel La Fuerza de Iberoamérica intervinieron Juan María Nin Génova, presidente de Morabanc y del Círculo de Empresarios, (España), Mariano Jabonero, secretario general OEI (España), Gina Riaño, secretaria general OISS (Colombia) con la moderación de Francisco André, embajador de la UE en México (Portugal).
Nin fue tajante al decir que “Iberoamérica está llamada a ser un bloque de poder y es un ganador de la crisis geopolítica actual. La región para ser un bloque de poder debe hacer cosas y reformas. Y las empresas están llamadas a tener un papel central. Hay que arreglar el bajo crecimiento y el poco comercio interregional. Hay oportunidades energéticas, así como una población de 600 millones urbanos y jóvenes, una amplia clase media y cifras económicas saneadas. Las fortalezas son magníficas, como en ningún otro sitio. Iberoamérica además tiene una doble ventaja comparativa: proximidad logística con respecto a EEUU y un vínculo con la UE”.
Riaño subrayó que “los dos problemas de la región son el bajo crecimiento y la desigualdad. Otro reto es el de envejecimiento de la población. Si tenemos una fortaleza es el talento de su gente, pero el riesgo es que caigan en la informalidad. Esto crea oportunidades en la economía de los cuidados que va a necesitar de muchos emprendedores. En 2050 habrá más personas de más de 65 años que de 15. Es el momento de Iberoamérica para fortalecer el capital humano, dar oportunidad a los jóvenes y a las mujeres para que no caigan en a la informalidad y ayudar a los más necesitados. Formar capital humano en sectores tecnológicos con mayor productividad y mejores salarios”.
Jabonero destacó que “la educación es un motor de cohesión y crecimiento. Y es un elemento de integración. Es vertebrador de una comunidad que compartimos dos lenguas de origen similar e Inter comprensibles. Somos la mayor comunidad de lenguas Inter comprensivas del mundo. Eso además ayuda a que las empresas invierten porque es más fácil hacerlo en países que hablan lenguas compartidas. La apuesta es que con educación combatamos la violencia, mejoremos la productividad y hagamos la transición digital”.
Geoestrategia en un nuevo escenario internacional
La jornada contó además con una ponencia magistral del expresidente del Gobierno de España José María Aznar, quien abordó las claves de la geoestrategia actual y destacó que “hay dos grandes tendencias que marcan nuestro mundo en la actualidad, la revolución tecnológica y la pugna geopolítica entre EE. UU. y China. Vivimos el regreso de la historia. La historia ha vuelto a diferencia de lo que dijo Fukuyama. La historia no es que haya vuelto es que nunca se fue. Vivimos en un mundo multipolar que incrementa los riesgos por la competencia entre poderes y la revolución tecnológica.
De ese equilibrio de poder actual saldrán vencedores y derrotados y hay que estar muy atentos para no ser de los segundos. En este contexto, han aumentado los fenómenos populistas. Hoy el populismo se ha extendido por el mundo y la democracia liberal está siendo cuestionada interna y externamente. Al interior, por los populismos y externamente por los gobiernos autocráticos. Los populismos, sean de izquierda o de derechas, son iguales: son detestable y aspiran a acabar con las libertades de los sistemas liberal-democráticos. El populismo es un riesgo para las democracias y las libertades. Las democracias son frágiles, pero no débiles. Y cuando las democracias han sido desafiadas, han vencido porque su fortaleza interna, basada en la defensa de la libertad, es superior a las dictaduras. Las democracias liberales no están condenadas a desaparecer, pero hay que cuidarlas. Si hay ciudadanos responsables, las democracias triunfarán”.