Minería ilegal en Iberoamérica, un negocio más rentable que el tráfico de drogas

A wildcat gold miner, or garimpeiro, holds up gold before selling it in a villag
REUTERS / NACHO DOCE
  
Actualizado 03/03/2018 8:59:33 CET

   MADRID, 3 Mar. (Notimérica) -

   Un nuevo mercado ilegal ha sustituido en rentabilidad al tráfico de drogas en Iberoamérica. Menos visible, más fácilmente exportable pero igualmente dañino y lucrativo: la minería ilegal. Este fenómeno, que no es nuevo, pero que sí está alcanzando sus máximas cotas, tiene un coste ambiental y humano incalculable para la región, en concreto para Colombia y Perú, los países más afectados.

   Son, precisamente, las leyes del mercado las que han producido este aumento de la explotación minera ilegal. La alta demanda de cobre, tantalio, estaño, wolframio y, sobre todo, oro, han conseguido que la minería ilegal se incremente en los últimos años, dándose este tipo de explotación en zonas recónditas de las región en incluso en áreas naturales protegidas por su alto valor medioambiental, según datos de la Organización No Gubernamental (ONG) Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).

   Dentro del mundo de la minería ilegal, existen grados. Por un lado, se encuentran aquellas explotaciones que lo hacen sin los permisos legales necesarios, muchos de los cuales se encuentran inmersos en un proceso de regulación. En este grupo se incluyen también a aquellos que extraen los minerales de forma artesanal, sin grandes maquinarias y sin las medidas de seguridad necesarias, lo que entraña un gran peligro para los trabajadores.

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   Por otro lado, se encuentra aquella minería que no es legalizable en ninguno de los casos por estar intrínsecamente unida a actividades ilícitas, incluso a grupos criminales organizados que utilizan la extorsión y la violencia para conseguir la extracción de estos codiciados minerales.

   El auge de la minería ilegal se ha convertido en un problema serio para la región. El economista Luis Álvarez Pardo, ha explicado que "los estados latinoamericanos no han reaccionado a tiempo. Cuando al fin se dieron cuenta, encontraron un problema gigantesco, que iba más allá de la existencia de mineros informales o ilegales. Era un desafío de orden público".

EL ALTO PRECIO DE LA MINERÍA ILEGAL

   Tras este negocio ilícito no solo se esconde el tráfico ilegal de materias primas, sino también un alto coste social con actividades vinculadas como son la trata de personas, la explotación sexual, el trabajo infantil y las carencias alimenticias, producto del abandono de las actividades agropecuarias.

   Además, este negocio, muy rentable para unos pocos, ha supuesto un empeoramiento de la situación de la mujer, aumentando la violencia de género y la dependencia de estas, al ser la minería una actividad eminentemente masculina.

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   El coste medioambiental también es altísimo. Al producirse de forma clandestina, esta actividad no cuenta con los estándares medioambientales adecuados, no cuida el deshecho de los residuos que se producen ni la forma de explotación y se lleva a cabo en zonas protegidas como parques naturales o reservas de la biosfera.

   Además, uno de los daños medioambientales más importantes de esta actividad es la deforestación, muy grave en la selva amazónica. A esta se suma la contaminación de fuentes de agua naturales por mercurio, químico utilizado para separar el oro del cual se liberan en torno a 1,3 kilos por cada kilo de oro extraído. Este mercurio termina en las aguas que consume la población, bien a través del propio agua o del pescado que se cria en estas aguas.

LOS GRANDES FOCOS

   Aunque este fenómeno se extiende por toda la región, no en todos los países se produce con la misma intensidad. Según la organización Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, Iberoamérica es la región en la que más oro se extrae de forma ilegal, liderando este triste ranking Venezuela, con un 90 por ciento de su oro extraído de forma ilegal.

   Le siguen de cerca Colombia, con un 80 por ciento, Ecuador, con un 77 y, mas lejos, Bolivia y Perú, rondando el 33 por ciento de su oro explotado de forma ilegal, según ha publicado 'Esglobal'.

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