Publicado 14/05/2026 08:10

Solo cuatro sectores industriales logran mejoras en eficiencia energética de casi un 10%

Energías renovables
Energías renovables - FUNDACIÓN BBVA

MADRID 14 May. (EUROPA PRESS) -

Solo cuatro sectores de la industria manufacturera española, el sector químico y petroquímico, productos textiles y cuero, equipos de transporte y maquinaria, han logrado mejoras reales en eficiencia energética que reducen el consumo de energía por unidad de valor añadido (hasta un 9,7%) e impulsan la competitividad, según un análisis del sector realizado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).

El estdio señala que, aunque España ha reducido un 9,7% su coste energético por unidad de valor añadido entre 2008 y 2020, esta mejora no responde a avances generales en eficiencia, sino a un cambio en la producción hacia actividades menos intensivas energéticamente hablando.

En términos de intensidad económica de la energía (coste energético/Valor añadido Bruto), la industria manufacturera española ha necesitado en 2020 un 9,7% menos de energía por unidad de valor añadido que en 2008, una mejora inferior a la registrada en Alemania (-32,2%) o Portugal (-42,4%).

El análisis muestra que la mejora de competitividad no ha sido uniforme entre sectores, y que en la mayoría de los casos responde a factores distintos a la eficiencia energética directa, como la evolución de los precios del producto frente al coste de la energía o cambios que se han ido dando en la indrustria.

CONSUMO POR SECTORES

Los sectores como la metalurgia, la industria química y petroquímica, los productos minerales no metálicos (cemento, cerámica y vidrio) o el papel presentan una elevada intensidad energética y representaron en 2024 el 66,3% del consumo energético de la industria manufacturera española.

El estudio, además, subraya que el peso de la factura energética en los costes de explotación es especialmente elevado en algunas ramas, alcanzando el 12,5% en productos minerales no metálicos, alrededor del 7% en metalurgia y papel y 3,6% en la media de gastos de explotación industrial.

En conjunto, la volatilidad de los precios de la energía por la situación actual con los conflictos geopolíticos munidales se considera un factor de alta vulnerabilidad para la competitividad industrial.

Por ello, el análisis distingue distintos patrones sectoriales. Algunos sectores han mejorado su competitividad reduciendo su intensidad energética, otros lo han hecho por evolución positiva de los de precios, y otros han perdido competitividad por el aumento del consumo energético.

El informe advierte de que la reducción de la intensidad energética basada en cambios estructurales podría reflejar una pérdida de peso de sectores industriales estratégicos, por lo que insiste en la necesidad de impulsar mejoras de eficiencia técnica.

En este sentido, señala el potencial de ahorro en procesos térmicos industriales y el papel de tecnologías como la electrificación de hornos, la recuperación de calor residual y la cogeneración, especialmente en sectores como el químico o el papelero.

Asimismo, destaca el impulso del autoconsumo industrial, que en 2025 alcanzó 1.975 MW de potencia instalada (un 216% más que en 2022) y 3.533 GWh de energía autoconsumida (un 97% más), según datos de Red Eléctrica de España (REE).

EL PAPEL DE LOS CAE

El informe también subraya el papel de los Certificados de Ahorro Energético (CAE), con solicitudes de ahorro de 8.420 GWh a 1 de abril de 2026, de los que la industria concentra casi el 60%, como herramienta para financiar inversiones en eficiencia.

Finalmente, el análisis concluye que la resiliencia de la industria española ante futuros "shocks" energéticos dependerá de una estrategia que combine electrificación, eficiencia e incentivos, subrayando que la energía debe considerarse un factor estratégico para la competitividad y no solo un coste a reducir.

Mª Dolores Furió, catedrática de Economía Financiera y Contabilidad en la Universitat de València, ha apuntado que en cuanto a los sectores mejor preparados para afrontar la inestabilidad de los mercados enegéticos, serán todos aquellos que tengan la capacidad de "reducir su dependencia" de los combustibles fósiles.

Además, Furió ha apuntado el importante papel de las renovables "especialmente la biomasa" para mejorar la autonomía del sector y conseguir mejoras en la eficiencia.

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