Las clases vuelven a las aulas de escuelas y colegios de Iberoamérica

Actualizado 06/09/2017 8:55:05 CET
Regreso a clases
NOTIMÉRICA
  

   MADRID, 5 Sep. (Notimérica).-

   El final del verano está cerca y con ello el período de descanso de una buena parte de los estudiantes de Iberoamérica. Otros tantos se encuentran en mitad del año lectivo, ya que la regulación de los períodos escolares y días festivos están a cargo de los gobiernos locales.

   La mayoría de los colegios iberoamericanos abren a mediados de enero y cierran en noviembre, pero también hay otros calendarios sincronizados con el verano boreal. Los alumnos que estudian en establecimientos con este régimen de fechas comienzan las clases en septiembre y las terminan en julio.

   En Chile, Argentina, Panamá, Uruguay y Bolivia, los estudiantes regresan a clases el 6 de marzo, mientras que en Perú, los colegios públicos y privados regresan a clases el 13 de marzo.

En Brasil el año lectivo va normalmente de febrero a junio y de agosto a diciembre. Debido a la gran cantidad de alumnos que acuden a las aulas de este país, los horarios de clase se dividen generalmente en tres sesiones: 7.00-12.00, 12.00-17.00 y 17.00-22.00 horas. Esta fragmentación generalmente se aplica tanto a las escuelas públicas como privadas.

   Asimismo, los estudiantes de Nicaragua, Honduras y Costa Rica también empiezan el ciclo académico en la primera semana de febrero. Guatemala y El Salvador convocan a sus estudiantes en enero y las vacaciones comienzan en octubre o noviembre, similar situación que ocurre en Colombia.

   Los estudiantes en República Dominicana y México comienzan a mediados de agosto y terminan en junio y julio, respectivamente. En Cuba, Ecuador y Venezuela, el año escolar transcurre entre septiembre y julio, como sucede con la mayoría de los estudiantes del hemisferio norte.

   

   

   

 

   En México, las clases en preescolar son de 4 horas al día, mientras que en primaria son 5,8 horas. En secundaria 5.8 horas, más del 20 por ciento que el promedio de los países de la OCDE, de acuerdo a los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Argentina y Paraguay poseen una de las cargas horarias más bajas de la región con 183 días de clase, un promedio de 720 horas anuales. Al contrario, las cargas más altas las poseen Chile con 1.083 horas, seguido de Perú (900) y México (800).

   Adicionalmente, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señala que el promedio general en Iberoamérica es de 19 alumnos primarios por docente, en Argentina --según el estudio de la Universidad de Buenos Aires-- la relación es de 16 alumnos por docente.

   A nivel regional, Cuba lidera las evaluaciones de calidad educativa de la escuela primaria donde cada maestro atiende a nueve alumnos.

ACCESO A LA EDUCACIÓN

   El 95 por ciento de los países iberoamericanos ha logrado la universalidad de la enseñanza primaria, sin embargo, todavía existen 3,7 millones de niños sin escolarizar en este ciclo. El número de niños sin ingresar en la escuela disminuyó en un 9 por ciento, mientras que en la zona del Caribe aumentó en un 11 por ciento, según un estudio elaborado por la UNESCO.

   La mayor desigualdad en la educación primaria sigue estando asociada al nivel socioeconómico de las familias de los alumnos, a la ubicación geográfica de los estudiantes (rural/urbano) o a su pertenencia étnica. En Guyana y Paraguay solamente acuden a la escuela primaria un 80 por ciento de los niños en edad de cursarla.

   Al mismo tiempo, la UNESCO resalta que existen brechas significativas entre los países de la región respecto a la proporción de estudiantes de primaria que obtienen las capacidades básicas de lectura. En Argentina, Chile, Cuba y México la adquirieren un 95 por ciento, mientras que en República Dominicana, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay la poseen menos del 80 por ciento.

   Esta realidad se agudiza con las matemáticas; por ejemplo, solo el 70 por ciento de los niños de la región han aprendido lo básico. En Nicaragua, donde el 60 por ciento de los niños alcanzan el parámetro mínimo de aprendizaje en lectura, sólo el 37 por ciento lo logran en matemáticas. En Chile, las proporciones son de casi el 100 por ciento para lectura y el 20 por ciento para matemáticas.

   

POBREZA Y APRENDIZAJE

   Si bien en Costa Rica y Uruguay, al menos el 80 por ciento de los niños completan la educación primaria y alcanzan el parámetro mínimo en matemáticas, la brecha entre grupos socioeconómicos es notable en otros países iberoamericanos, tomando en cuenta que vivir en áreas rurales --que a menudo carecen de maestros y recursos pedagógicos-- también puede ser una barrera para el aprendizaje, resalta la UNESCO.

   Así, en El Salvador el 42 por ciento de los niños de los hogares más pobres completan la educación primaria y dominan los conocimientos básicos, frente al 84 por ciento entre los más ricos. En Guatemala la disparidad va del 25 por ciento a casi el 75 por ciento.

   En Perú, los hispanohablantes tienen siete veces más probabilidades de lograr un nivel satisfactorio de lectura que los de lenguas indígenas. En Guatemala ocurre algo similar, donde solo el 47 por ciento de los estudiantes de entornos rurales que hablan idiomas nativos alcanzan el parámetro mínimo en matemáticas, frente al 88 por ciento de los hispanohablantes de la ciudad.

LO QUE DEBES SABER

   En Iberoamérica, el uso de uniforme no se limita a las instituciones privadas. En Uruguay, Argentina, Brasil y Ecuador la utilización de determinadas prendas de ropa son obligatorias para asistir a los centros de educación públicos.

   En Argentina y Uruguay, el uniforme de las instituciones estatales se basa en una túnica o delantal blanco, con la diferencia de que en Uruguay el uso de un lazo azul en el cabello --para las mujeres-- también forma parte del atuendo obligatorio. En Brasil, los estudiantes deben concurrir a las aulas con una camiseta con el escudo del Estado al cual pertenecen y un pantalón corto azul, en el caso de los varones, o una falda azul, en el caso de las niñas.

   Sin embargo, existen otros país iberoamericanos, como Chile y México, en los que el uso de un informe escolar para asistir a los centros de educación pública no es obligatorio.

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