Se cumplen 65 años de la muerte de Frida Kahlo, el icono de la pintura mexicana

Actualizado 13/07/2019 14:13:52 CET
Frida Kahlo, un icono de la pintura mexicana
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   CIUDAD DE MÉXICO, 13 Jul. (Notimérica) -

   Considerada una de las mejores pintoras mexicanas y una de las mujeres artistas más importantes del mundo, Magdalena Carmen Frida Kahlo falleció el 13 de julio de 1954, a los 47 años de edad, en su ciudad natal, Coyoacán. Más de seis décadas después, la simbología consciente de su obra, así como la mezcla entre dolor y deseo palpables en sus más de 200 pinturas, siguen siendo motivo de estudio.

Marcada por la enfermedad y con una salud precaria, la también poetisa contrajo poliomielitis a los seis años. Esta dolencia afecta al sistema nervioso, pero a ella le perjudicó gravemente a su pierna derecha, la cual se desarrolló muy delgada, y también a su pie, cuyo crecimiento se vió estancado.

   A los 18 años fue víctima de un accidente de autobús mientras volvía de sus clases de medicina. Su columna vertebral se fracturó en tres partes, al igual que dos de sus costillas, la clavícula y el hueso púbico. Su pierna derecha se vio igualmente afectada, a la vez que su pie derecho, que se dislocó. Se le descoyuntó el hombro izquierdo y un pasamanos le atravesó desde la cadera izquierda hasta salir por la vagina. Así, 32 operaciones quirúrgicas, clavos, corsés rígidos y un fuerte dolor crónico fueron las consecuencias que arrastró durante el resto de su vida.

SU INICIO EN LA PINTURA

   Durante su dura convalecencia, la pintura se convirtió en su refugio. Por este motivo, Kahlo manifestó siempre una gran sensibilidad, sin embargo, no fue hasta su larga estancia en el hospital cuando comenzó a practicar con los pinceles.

   Al no poder moverse, los médicos le instalaron un espejo en el techo para que se tomara como modelo a ella misma y encargaron un caballete especial que pudiera utilizar tumbada.

   Dos años después del accidente, Kahlo comenzó a salir de casa de nuevo. Poco a poco, comenzó a frecuentar los ambientes más intelectuales y artísticos de México, empapándose de ideas nacionalistas y comunistas. Así, en una de esas reuniones conoció a Diego Rivera, otro de los pintores nacionales más notables. Pese a los 21 años de edad que los separaban, iniciaron un romance que duró más de una década.

   Varias infidelidades, dos bodas y dos abortos detonaron un profundo vínculo creativo que marcó las obras ambos pintores. Fue en esta época cuando Kahlo diferenció su estilo.

   Con gusto por lo precolombino y animada por Rivera, comenzó a llevar vestidos y faldas largas llenas de colores y estampados, collares y pendientes de gran tamaño y su señal más característica, su semblante cejijunto.

   De la mano de su marido, discriminada por ser mujer, expuso en Nueva York y París, viajando por varias ciudades europeas. Pudo conocer a André Betron y a Pablo Picasso, escritor surrealista y pintor cubista respectivamente. La mexicana, sin embargo, no se llevó una buena impresión del movimiento artístico francés, tildándolo de demasiado intelectual.

   Fue tras su divorcio con Rivera en 1939 cuando realmente le sobrevino la fama. Mientras sus cuadros se exponían en museos de todo el mundo, su salud se iba resintiendo, llegando a acudir en una cama de hospital o en silla de ruedas a múltiples exposiciones. En 1953 sufrió la amputación de una pierna y comenzó a reflejar en su diario ideas suicidas.

   Falleció el 13 de julio de 1954 por causas desconocidas. No se le practicó la autopsia y su cuerpo fue incinerado, regando con sus cenizas el jardín de su actual museo, la Casa Azul.

EL MITO DE FRIDA KAHLO

   Resulta imposible separar la vida personal de Frida Kahlo de su obra, ya que ella misma se convirtió en sujeto y objeto de sus pinturas. La enfermedad de su juventud, el accidente de autobús, la imposibilidad de tener hijos y Diego Rivera marcaron profundamente sus más de 200 cuadros.

   El dolor y la tristeza pero también la tenacidad y la ilusión quedaron plasmados por sus pinceles. La sociedad mexicana, acontecimientos políticos y un gran rechazo al machismo configuran su pintura más comprometida. Pero si algo destaca en su producción es el fuerte simbolismo, ya que cada detalle del cuadro estaba realizado de forma consciente.

   Todo esto la configura como una de las artistas más importantes y complejas de todos los tiempos, ya que de muchas de sus obras solamente ella sabía realmente su significado. Además, se ha convertido en todo un icono cultural e histórico a nivel mundial, con una gran mística alrededor de su figura.

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