¿Por qué con la detención de grandes capos de la droga no se pone fin a la violencia en México?

Publicado 19/02/2019 12:00:18CET
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   CIUDAD DE MÉXICO, 19 Feb. (Notimérica) -

   Durante más de una década, la principal estrategia de los Gobiernos mexicanos en su lucha contra el tráfico de drogas ha sido la de capturar y detener a los grandes líderes de los cárteles.

   Sin embargo, los especialistas asegura que con técnica de concentrar las operaciones en la detención de los principales narcos provoca divisiones y guerras internas en las organizaciones. Además, causan disputas por los territorios o mercados de droga, e indirectamente fomenta el incremento de otros delitos, como el robo de combustible, extorsión y tráfico de personas.

   Como resultado, la estrategia ---aplicada en México desde 2006-- empeoró la situación del país, afirma para 'BBC Mundo' el autor del libro "Las guerras ocultas del narco" Juan Alberto Cedillo.

   "La captura de un capo nunca detiene el narcotráfico, al contrario, provoca más violencia", indicó el experto. "Cuando un líder es capturado, ya hay por lo menos diez en la organización esperando sucederlo", añadió.

SIN CAMBIOS

   Con la detención de Joaquín 'El Chapo' Guzmán, el Cártel de Sinaloa se encuentra liderado por Ismael Zambada García, alias 'El Mayo'. Este contó en 2010, en una entrevista con periodista Julio Scherer García, lo que sucedería si algún día "decido entregarme para que el gobierno me fusile. Mi caso debe ser ejemplar, un escarmiento para todos", según publicó el diario 'Proceso'.

   "Me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió", indicó 'El Mayo'.

   Por su parte el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, asegura que la estrategia de seguridad de su gobierno no se centrará en capturar a líderes del crimen organizado.

   "Esa no es nuestra función principal. Ya no es la estrategia de los operativos detener a capos. Lo que buscamos es que haya seguridad", señaló el mandatario.

AUMENTO DE LA VIOLENCIA

   Desde 2006 cuando el entonces presidente Felipe Calderón declaró la guerra al narcotráfico, cientos de capos y lugartenientes fueron capturados. Asimismo, su sucesor Enrique Peña Nieto mantuvo la misma política, e inclusive su gobierno estableció una lista de los 122 delincuentes más buscados del país.

   Sin embargo, con esta estrategia la violencia alcanzó niveles históricos. En 2018, se cometieron más de 33.000 homicidios violentos, el número más alto desde la Guerra Cristera que concluyó en 1932.

   "Enfocar la estrategia en capturar a los líderes fractura a las organizaciones y provoca más violencia, como ocurrió con el Cártel del Golfo", recordó Cedillo.

   Tras la extradición de su líder, Osiel Cárdenas Guillén en 2005, empezó una cruenta disputa por el Cártel que todavía se mantiene. De esa división nació el grupo de Los Zetas, considerado durante varios años el grupo criminal más violento de México y Centroamérica.

¿DEBE CESAR LA DETENCIÓN DE LOS CAPOS?

   Para el director de la consultora en seguridad Risk Evaluation Alberto Islas, la respuesta es no. Capturar a los líderes de organizaciones es una tarea que debe cumplirse, pero no es lo único.

   "Debe haber estrategias integrales contra la delincuencia organizada. Atrapar a los capos es sólo una parte", señaló.

   La otra, según Islas, es combatir las ganancias de los carteles, mejorar la protección de las fronteras y sobre todo erradicar la impunidad que existe en los casos de homicidios.

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