Green Bank, la ciudad sin wifi y el paraíso de los tecnófobos en Estados Unidos

Actualizado 20/01/2015 14:51:06 CET
Green Bank, la ciudad sin wifi y el paraíso de los tecnófobois en Estados Unidos
Foto: WIKIPEDIA/NRAO/AUI

MADRID, 20 Ene. (Notimérica) -

   Los habitantes del pequeño pueblo de Green Bank, West Virginia, tienen prohibido utilizar teléfonos móviles, wifi, Bluetooth u otras tecnologías modernas para no afectar a un enorme telescopio del Gobierno, que tiene prioridad y ha conseguido atraer al municipio a personas "electrosensitivas".

   En términos de ondas electromagnéticas, Green Bank es una de las zonas habitadas más tranquila del planeta, según publica 'Washingtonian'. Tiene 143 habitantes que conviven con explotaciones ganaderas, graneros de madera, y que solo hace apenas cinco años que cuentan con un supermercado.

   Pese a que solo hay una carretera que lleve al municipio estadounidense, Green Bank no está tan aislado si consideramos que está a tan solo cuatro horas de Washington D.C. Pero si un extraño pasa por el pueblo descubrirá que el dial de la radio de su coche se mueve sin fin buscando señales. La razón se llama Robert C. Byrd Green Bank.

    Y es que observando a sus vecinos desde sus 485 pies de altura, está el habitante 144, el gran telescopio de radio Robert C. Byrd Green Bank. Es uno de los nueve que hay cerca de este pequeño pueblo estadounidense y el telescopio de este tipo más grande del mundo.

   Todos pertenecen al gobierno de Estados Unidos y están gestionados por el National Radio Astronomy Observatory (NRAO). En torno a ellos se decretó a mediados del siglo XX una zona de silencio electromagnético por mandato federal cuya extensión sería tan grande como Maryland.

   El telescopio registra los patrones de radiación electromagnética que emiten los planetas u otros cuerpos celestes, y permite a los científicos estudiar regiones del espacio donde la luz no llega. Recientemente se ha utilizado para hacer el seguimiento de la sonda Cassini de la NASA en su camino hacia la luna de Saturno o examinar el núcleo fundido de Saturno.

   Paradójicamente, los científicos que trabajan con una de las tecnologías más modernas del mundo, no pueden valerse de un microondas para calentar su comida o un smartphone con el que conectarse a Internet. Sí que pueden usar internet por cable y teléfonos de línea fija, pero afirman que funcionan muy lentos.

   Además los viajeros perdidos que se topen con Green Bank y descubran que muchos de sus dispositivos electrónicos no sirven en esta zona tendrán que recurrir a un teléfono público que se encuentra junto a la única carretera de acceso al pueblo.

   Este lugar al margen de las tecnologías modernas, consideradas casi imprescindibles hoy, se ha convertido en un oasis para los tecnófobos y para aquellas personas hipersensibles a las ondas electromagnéticas.

   Se autodenominan como "electrosensitivos" y, aunque la medicina convencional no reconoce su trastorno, ellos afirman que sufren fatiga, nauseas, palpitaciones en el corazón y deterioro de la salud en general debido a las ondas electromagnéticas que irradian las tecnologías modernas.

   En los últimos años, los electrosensitivos, han acudido a este refugio en West Virginia y se han integrado en esta comunidad granjera que solo cuenta con una oficina de correos, un banco, una biblioteca, y Quick Stop de Henry, una gasolinera que hace las veces de restaurante, ultramarinos y tienda de productos para el hogar.

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