¿Políticamente incorrecto o... machista, racista, xenófobo y homófobo? Los momentos que delatan a Jair Bolsonaro

Jair Bolsonaro, far-right lawmaker and presidential candidate of the Social Libe
REUTERS / PILAR OLIVARES
  
Actualizado 08/10/2018 14:02:30 CET

   BRASILIA, 8 Oct. (Notimérica) -

   El candidato ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro, quien ha acaparado todas las miradas desde que anunciara su candidatura a la Presidencia de Brasil por todas las polémicas que arrastra, se ha hecho con la mayor parte de los votos en los comicios presidenciales celebrados este domingo en el 'gigante latinoamericano'.

   Si bien no ha conseguido hacerse con el 50 por ciento de los votos necesarios para ganar la primera vuelta, sí ha aventajado notablemente al segundo en la carrera, el petista Fernando Haddad: 46,66 por ciento de los votos frente a un 28,46 por ciento, con el 99 por ciento de los votos escrutados.

   Esto significa que, a pesar del alto índice de rechazo que Bolsonaro ha acumulado a lo largo de su carrera política, todo ello reflejado en las encuestas de opinión, ha sido superado por su 'proyecto político', quien bien podría ser descrito más bien como 'su personalidad'. Policía retirado y muy cercano al mundo militar, su imagen es la de un político estricto e inflexible, algo ansiado en un país en el que los casos de corrupción han copado el día a día de los últimos años.

   Con ideas cercanas a las promulgadas durante la dictadura militar de Brasil (1964-1985), como la defensa de métodos de tortura contra desleales al régimen o personas que trataran de desestabilizarlo, Bolsonaro acompaña sus ideales políticos de una fuerte personalidad en la que, sin duda, la prudencia no tiene cabida.

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   De ahí que, con el paso del tiempo, su brusquedad a la hora de opinar le haya llevado a ser catalogado de racista, xenófobo, homófobo y machista. Pero, además, no ha dudado en poner en tela de juicio la "utilidad" de las personas pobres en Brasil, las cuales representan una gran parte de la sociedad total de país.

   Lo que él considera como 'políticamente incorrecto' también se ha catalogado como ofensivo e, incluso, como una incitación al odio. "No serán la prensa ni el Tribunal Supremo quienes van a decirme cuáles son mis límites", ha dicho. ¿Qué son en realidad las declaraciones más polémicas y comentadas de Jair Bolsonaro? ¿Cuáles son las frases que el político y posible presidente de Brasil se ha atrevido a decir en público más asombrosas?

   1. Defensa de la dictadura

   En el año 2016, Jair Bolsonaro aseguraba durante una entrevista en una radio local brasileña que "el error de la dictadura [brasileña, de entre 1964 y 1985] fue torturar y no matar", además de indicar que "tendrían que haber fusilado a 30.000 corruptos, comenzando por el expresidente (brasileño) Fernando Henrique Cardoso". Sin embargo, y lejos de quedar en una frase referida a un momento concreto de su propio país, Bolsonaro también había declarado con anterioridad que "Pinochet tendría que haber matado más gente".

   De estas palabras se percibe, además de una fuerte inclinación por un sistema político ilegal, la falta de valor que le otorga a la vida humana. Pero, antes de llegar a hablar sobre poner punto final a la vida de otra persona, el que podría ser presidente del país defiende el uso de la tortura: "El objetivo es hacer que el tipo abra la boca. El tipo tiene que ser reventado hasta que abra el pico", indicaba públicamente al hablar sobre los fines de estos hechos.

   2. Homofobia y ataques contra el colectivo LGTB

   Bolsonaro ha dejado clara su idea de que la homosexualidad es, además de una 'lacra', un problema con el que se debe acabar, y obviamente, las medidas serían radicales. Se parte de la base de las declaraciones de Bolsonaro realizadas a Play Boy en 2011 en las que indicaba que preferiría que sus hijos "muriesen en un accidente" a que fueran gays.

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   "El hijo empieza a ser medio gay; lleva entonces un coscorrón y cambia su comportamiento. Veo mucha gente por ahí que dice: 'Por suerte mi padre me dio unos sopapos y me enseñó a ser hombre'", defendía Bolsonaro públicamente, asegurando en otra ocasión que sus hijos no son "gays" porque "les eduqué muy bien". De esta forma, considera que hay que tomar medidas contra dichos colectivos, pues "el próximo paso va a ser la adopción de niños (por parte de parejas homosexuales) y la legalización de la pedofilia".

   Eso sí, asegura que "no voy a combatir ni a discriminar, pero si veo a dos hombres besándose en la calle, les voy a pegar".

   3. Racismo

   "Los negros no hacen nada, creo que ni como reproductores sirven más", sentenciaba Bolsonaro. De esta forma, además de reducir a la sociedad negra --un alto porcentaje en Brasil-- a meros números en las tasas de población del Estado, los acusa de ser una de las fuentes de las que emana la crisis económica en Brasil: "No hacen nada. Más de mil millones de dólares al año estamos gastando en ellos".

   De nuevo, los hijos de Bolsonaro son utilizados como ejemplo de lo que considera una 'buena educación': "Mis hijos no tendrán parejas negras porque están bien educados", decía.

   Pero no solo ellos son los señalados por Bolsonaro. La población indígena, notablemente castigada, marginada y estigmatizada en otros países de la región --como México, Argentina, Chile, Guatemala, El Salvador u Honduras, entre otros-- también recibe del ultraderechista: "No voy a dar ni un centímetro a las reservas indígenas de hacerme con la presidencia".

4. Clasismo

   En una nación en la que los índices de pobreza e indigencia son escandalosamente altos, el que podría ser el futuro presidente del país se jactó de señalar con el dedo a toda esa población y definirlos como "burros". En noviembre de 2013, estando en la oposición, Bolsonaro dijo en la Cámara de Diputados que "el pobre sólo tiene una utilidad en nuestro país: votar. La cédula de elector en la mano es diploma de burro en el bolsillo. Sirve para votar el gobierno que está ahí. Sólo sirve para eso y nada más".

   Pero, además, consideró culpables a los ciudadanos más pobres de extender la pobreza y realimentarla, al tiempo que valora medidas extremas para hacerse cargo de dicha problemática: "Defiendo la pena de muerte y el rígido control de la natalidad, porque veo la violencia y la miseria que cada vez se extiende más por nuestro país. Quien no tiene condiciones de tener hijos, no debe tenerlos", dijo en 1993.

   5. Machismo

   "Jamás te voy a violar porque no te lo mereces", es la frase más reproducida a la hora de hablar de Jair Bolsonaro y su relación con el sexo femenino. Estas palabras fueron dichas por el candidato a la diputada del Partido de los Trabajadores (PT) María Do Rosario en el entorno laboral. Posteriormente, en los pasillos del Congreso y mientras se discutía sobre la ley contra la violación sexual, Bolsonaro dijo: "Quédate ahí, María del Rosario, quédate. Hace unos días me llamaste violador en el Salón Verde, y te violaría porque no lo mereces. Quédate ahí para oír".

   Tras esta palabras, Bolsonaro indicó en el diario 'Zero Hora' sobre la diputada que "ella no lo merece, porque ella es muy mala, porque ella es muy fea, no es de mi gusto, jamás la violaría. Yo no soy violador, pero si lo fuera, no la iba a violar porque no lo merece". Su banalización de la violación y su rechazo a la mujer --en cualquiera de los ámbitos-- viene completado además de otras frases como "las mujeres deben ganar menos porque se quedan embarazadas".

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