Revuelo en Río de Janeiro al grito de "Haz el topless y no la guerra"

Manifestación Haz el topless y no la guerra Río de Janeiro
Foto: NOTIMÉRICA
Actualizado 20/01/2015 20:02:28 CET

RÍO DE JANEIRO, 20 Ene. (Notimérica) -

   Una quincena de mujeres se han quitado la parte de arriba de sus bikinis esta mañana en Río de Janeiro para reivindicar su derecho a tomar el sol libremente, contrariando el parecer de la mayoría de los y las brasileñas, para quienes hacer topless sigue siendo todo un acto de provocación.

   La concurrida playa de Ipanema ha sido escenario por segundo año consecutivo de esta perfomance-protesta, que bajo el lema 'Haz el topless y no la guerra' quiere "romper tabúes" y abrir la mentalidad de la gente, como explicaba a Notimérica Bárbara Calmon, una de las jóvenes que se ha animado a quitarse la camiseta.

   El movimiento nació en hace un año con una acción que, igual que en esta ocasión, convocó a más periodistas que a mujeres dispuestas a quitarse la parte de arriba del bikini. La activista y promotora cultural Ana Paula Nogueira es la ideóloga del movimiento 'Topless in Rio', y se ha declarado muy optimista con los cambios que poco a poco van calando en la sociedad.

   "Antes las que llevaban bikini eran consideradas poco menos que prostitutas, así que todo va ir cambiando. No hay que forzarlo, pero tampoco voy a estar en casa esperando a que un hada madrina legalice el topless", ha dicho.

   Consciente de que en Brasil este tipo de protestas tienen que hacerse "de manera lúdica y con una sonrisa" este año decidió impulsar hasta un concurso para elegir a 'las musas del toplessaço', una de las cuales, Natache Iamaya, está en silla de ruedas. Su presencia ha servido para demostrar también las dificultades que tienen las personas con movilidad reducida para disfrutar de las playas cariocas.

   Y es que uno de los propósitos del movimiento, según refleja su decálogo fundacional, es que "la playa, igual que la ciudad, sea de todos y para todos, con o sin top, con biquini o con burca, con chanclas o en silla de ruedas". "Hay que democratizar la playa, tenemos que mezclarnos más", ha remarcado Nogueira, contraria a la creación de guetos para minorías.

DIVISIÓN DE OPINIONES.

   Pero entre los bañistas de Ipanema había división de opiniones. Entre las miradas curiosas había un ambiente general de aprobación, aunque son pocas las mujeres que harían 'topless' en solitario: "Ir con los pechos libres sería una delicia", comentaba Beatriz Barbosa, que se ha sumado a la causa porque en su opinión en Brasil la manera en que se viste una mujer se ve como "una incitación a la violación" y eso es un prejuicio muy grave.

   Otros, como Wellington, carioca de 18 años, decía estar a favor, pero con reparos: sólo si al novio o marido no le importa y siempre que no haya niños en la playa. Nogueira y las otras activistas rebaten que si se acostumbraran a verlo de forma natural los niños crecerían "con una cabeza más saludable y menos sexualizada".

   Al margen de la controversia algunos extranjeros, como Kevin, estadounidense afincado en Río desde hace diez años, considera que todo es cuestión de tiempo: "Brasil está en un momento muy interesante, están llegando nuevas libertades", aseguraba, mientras lucía una de las camisetas de apoyo a la causa, con unos pechos de mujer y la palabra 'Free' sobreimpresa.

PECHOS A CUBIERTO.

   A pesar de que no haya una ley que lo prohíba expresamente, la práctica del topless es muy poco común en Brasil y suele provocar estupor en las playas, donde en cambio son frecuentes los tangas minúsculos. No son pocos los turistas que se sorprenden el conservadurismo carioca, que en cambio acepta con total normalidad los cuerpos prácticamente desnudos de las 'passistas' en el Sambódromo.

   En el año 2000 el estado de Río de Janeiro estuvo a punto de aprobar una ley que diera cobertura legal a la práctica, pero finalmente se quedó en un cajón. Ahora, las mujeres que muestren sus senos se exponen a que alguien las denuncie por desorden público, por lo que todo depende del parecer subjetivo de policías y jueces, ya que no hay un marco jurídico específico.

   Sin embargo, los espacios para la práctica del topless y el nudismo empiezan a abrirse paso poco a poco: el año pasado el Ayuntamiento de Río de Janeiro aprobó por ley que la playa de Abricó -una pequeña playa virgen a las afueras de la ciudad- fuera declarada nudista, dando así cobertura legal a esta actividad.

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