Actualizado 05/10/2015 23:55 CET

'La Barbie', el nacotraficante que temen los políticos mexicanos

   MÉXICO DF, 5 Oct. (Notimérica) -

   El que fuera uno de los líderes del clan de los ‘Beltrán Leyva’, Édgar Valdez Villarreal, alias ‘La Barbie’, parece tener contra las cuerdas a la clase política mexicana.

   Su extradición el pasado 1 de octubre a Estados Unidos podría provocar que el narcotraficante saque a la luz pública algunas de las redes corrupción entre el crimen organizado y los dirigentes de su país.

   Los narcotraficantes mexicanos, que acostumbran a no hablar ante la Justicia mexicana, suelen colaborar en cambio con la estadounidense para reducir sus penas, pero además ‘La Barbie’ ha sido uno de los pocos que ha roto el código de silencio en México.

   En 2012, este narcotraficante ya envió desde la cárcel una carta al grupo ‘Reforma’, en la que acusaba al entonces presidente de la República, Felipe Calderón, de reunirse con los grupos del narcotráfico para llegar a acuerdos.

   En la misiva, el narcotraficante también aseguraba que el ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, Gerardo García Luna, recibía dinero del clan de los ‘Beltrán Leyva’, así como de otras organizaciones dedicadas el narcotráfico.

   “Yo pude haber hecho lo que haya hecho, pero ellos, los funcionarios públicos que menciono, también son parte de la estructura criminal de este país”, sentenciaba ‘La Barbie’ en esta carta.

   Además, de la ‘La Barbie’ se dice que es uno de los delincuente que mejor conoce las redes de corrupción que hay establecidas en México entre la clase política y el narcotráfico y que desde 2012 guarda algunas pruebas que involucrarían a importantes políticos mexicanos.

   El haber estado al frente de uno de los clanes del narcotráfico más destacados del país le permite tener información importante sobre las redes de corrupción que se desarrollaron, no solo durante el Gobierno de Felipe Calderón, si no también en el mandato de Vicente Fox y cuando Enrique Peña Nieto fue gobernador del estado de México.

   Un narcotraficante que durante su estancia en la cárcel se ha convertido en un ferviente seguidor de la religión católica. Según destaca, la revista ‘Proceso’, acostumbraba a pasear con su Biblia por el Penal del Altiplano, en el estado de México.

   Durante los apróximadamente cinco años que pasó en esta cárcel, encabezó, junto al Chapo Guzmán, una huelga de hambre. Ambos consiguieron organizar a casi mil reclusos de la prisión para llevar a cabo un ayuno de protesta porque, aseguraban que en el penal se violaban sus derechos.