"A mí me hubiera gustado mucho seguir estudiando, porque sé que el estudio es muy importante para mí: si tan solo supiera, si hubiera seguido estudiando no estuviera trabajando; el estudio vale mucho, ahora así como yo hay muchas niñas y niños también, a veces el maestro pide muchas cosas y los papás no tienen dinero para comprarle todo lo que les pide, entonces dejan de ir a la escuela y se ponen a trabajar", le confesó Flory, una niña guatemalteca de 15 años, a los autores del estudio 'Las niñas a la casa y los niños a la Milpa'.